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No me juzguen, jamás he puesto un altar de muertos

Podría asegurar que no soy la única mamá que, corriendo en las papelerías y supermercados unos días antes de comenzar el ciclo escolar, se sorprendió –y asustó- con las decoraciones de Halloween.

Pensamos: #ohmygosh ¡ni siquiera a pasado el Grito de Independencia! Y en efecto, no había pasado el día 15 de septiembre y ya varias recorríamos los pasillos de las tiendas buscando las novedades, lo más bueno, bonito y barato en ¡decoración navideña!

Y así de rápido transcurren los días, entre llevar y traer niños de un lado a otro o lo que es lo mismo, “chofereando”, comprar despensa, ir al banco, a la estética (toca retoque de gelish), limpiar y ordenar la casa y cómo de que no, desayunar con las amigas.

Justo allí, en un desayunito de esos en los que por dos o tres horas deja una de lavar trastes o doblar ropa (decidimos no tener asistente doméstica, ya saben, recortando gastos), escuché como algunas mamás de la mesa de junto, discutían el tema de la celebración de Halloween y el Día de Muertos.

Por obvias razones (no me quise ver muy obvia parando la oreja), no pude escuchar con exactitud lo que discutían, pero aquello iba a encaminado a lo que cientos de veces hemos escuchado: ¿Halloween o Día de Muertos?

Lo confieso, nunca he puesto un altar y en cambio, desde que mis hijos estaban pequeñitos, al menos un disfraz de brujita o una máscara diabólica les he comprado (o elaborado en algunas ocasiones).

Eso no me hace sentir ni tantito mal, en verdad. Siempre he pensado que las tradiciones de nuestro México son hermosas y me encanta admirarlas, simplemente que a veces por falta de tiempo, planeación o porque no me acordé, nunca he puesto un altar.

Si algunas mamás (e incluso familiares) se niegan a celebrar Halloween y otras más a armar un altar, excelente, todos somos libres de decidirnos por alguno o por ambos. Lo importante es respetarnos, no tratar de crear controversia de un tema que (hablando específicamente del Halloween) para los niños, créanme, son de los más divertidos del año.

Ahora que lo pienso, ¿por qué no? Aún estoy a tiempo de poner por primera vez un altar dedicado a nuestros abuelos… será el domingo por la tarde, mientras mis hijos se van a la “caminata zombie”.

Por
Juany Almaguer

Juany Almaguer: Con más de 20 años de casada y con tres hijos, sigo en la búsqueda del instructivo que me diga cómo aprender a ser mamá. Creí ser una comunicóloga jubilada, pero NES me trajo de regreso. Comparto Momentos de mis días con mi familia, en mi casa, en mi cocina. Soy yo, así bien normal... como todas las mamás.
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