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El sello

Por Ivonne Orozco

Las mujeres Ñañus del estado de Guanajuato sellan sus tortillas en tributo a los ciclos agrícolas y fiestas patronales. Elaboran sellos con madera de mezquite y la tinta la hacen con elementos naturales como la jamaica, el betabel, la espinaca o cochinilla.

Cuando hablamos de sellos hablamos de dejar la marca de lo que hacemos en cada cosa. Sellar nuestra comida con nuestro toque personal, adornar nuestros platillos con buganbilias, por ejemplo. Hacer de nuestras comidas ceremonias como la que celebraban nuestros antepasados. Dejar la huella de nuestra alma en lo que hacemos y una de las principales es: alimentar el cuerpo y el alma.
Hagamos de nuestra comida ” ordinaria” una “ceremonia extraordinaria”. Hagamos una fiesta por el día, un brindis por el amor y el alimento.

Arroz amoroso

  • 3 tazas de arroz integral precocido
  • 1 taza de nuez picada
  • 1 taza de piñón
  • 1 taza de tocino picado
  • 1 taza de bistec picadito
  • 1/2 taza de arándanos
  • 1/2 cebollita picada
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cerveza clara
  • Sal al gusto

Pondrás en una cazuela un poco de aceite. Es importante que tu cazuela sea arrocera, para que obtengas un arroz esponjadito y delicioso. Después pones el tocino a dorar y cuando saque la grasita incorporas la carne y dejas que dore. En seguida añade la nuez, el piñón y los arándanos. Una vez doraditos, muele la cebolla y el ajo. Vacía la cerveza, el ajo, la cebolla molidas y 3 tazas de agua muy caliente. Recuerda poner a hervir el agua o caldo siempre que hagas arroz, jamás vacíes agua o caldo frío porque se cortará el proceso de cocción. Una vez que suelte el hervor, vacía el arroz, esparce y tapa. Baja la flama y el arroz estará listo en 25 mins.

Ponle tu sello para decorar el plato. Qué te parecen unos pétalos de rosas rojas. Deshojamos dos rosas, las desinfectamos y les quitamos la cutícula (la parte blanquizca del pétalo que está en la parte superior). Ya desinfectadas, adornamos nuestro platillo.

Foto cortesía de Philippe Saez
Ivonne Orozco: Nací en la Ciudad de México, de raíces Oaxaqueñas por parte de mi madre. Tengo una carrera trunca en leyes y he escrito por años fábulas y textos de cocina. Soy fiel lectora de la historia de México, tengo 30 años en la cocina y 44 años de edad.
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