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Y tú, ¿Aprovechas las oportunidades para aprender?

Por Champaca Treviño

Toma en serio las cosas que haces, dedica cuerpo y alma a lograr tu objetivo; lo importante en la vida es terminar lo que se empieza. Leí esta frase en el muro de una persona que admiro por el esfuerzo, tenacidad, lucha y perseverancia que pone día a día para lograr sus metas y gracias a otra de sus publicaciones me quedé pensando en lo que sucede actualmente.

Jorge detallaba cómo percibía en este momento la actitud de algunos estudiantes que buscan hacer sus prácticas. Mencionaba, que una de las primeras preguntas que realizan, sino es que la primera, está enfocada al sueldo a recibir, a las prestaciones, a diferencia de él, cuándo en sus inicios, no sólo cumplió con el tiempo mínimo requerido por su institución, sino que decidió ir más allá, estar todo el tiempo que le fuera posible, aprender y crecer sin un ingreso que lo moviera a desarrollar sus ideales y potencial de crecimiento, claro, ahora en la actualidad, él es un exitoso empresario y esa es la diferencia.

Dentro de mis casi 17 años como consultora empresarial he tenido la fortuna de conocer a grandes líderes, empresarios, gerentes, directores, emprendedores, maestros y también estudiantes en busca de oportunidad laboral o de aprendizaje con las practicas, estadías o residencias.

Jorge, Claudia, Belinda, Carolina, Daniela, Gaby, Fernanda son solo algunos de los nombres y personas que más recuerdo con cariño, admiración y respeto. En todos y cada uno de ellos vi esa chispa de buscar algo más, de querer aprender y no solo de manera superficial sino esa lucha por lograr lo inimaginable, por convertir lo imposible en posible, por defender sus ideas, sueños, ponerse retos e iniciar un proceso por construirlos.

Cuando uno busca, como empresario, el apoyo de jóvenes estudiantes, precisamente es eso, esa chispa, esos ojos ávidos de aprender, esa energía que transmiten lucha por innovar, por ser escuchados, apoyados y guiados a desarrollar metas. Ellos, nos dejan grandes aprendizajes y nos abren los ojos a otro mundo, un mundo de sueños en donde conocemos lo que los jóvenes piensan, buscan y anhelan aprender, como hace algunos años nos sucedió a cualquiera de nosotros que vivimos ese momento como dicen de querer comernos el mundo.

Y ese es el punto, que yo al igual que él, tengo ese sentir, ese “dolor”. Me he topado con la dificultad para encontrar jóvenes estudiantes que tengan esa chispa, he conocido algunas personas que, si bien son sumamente respetables y me han apoyado en grandes proyectos, buscan realizar sus tareas con respeto y honestidad, pero lo hacen solo por cumplir un requisito escolar y muchos de ellos solicitan en su llegada:

  • Altos ingresos
  • Horario flexible
  • Un lindo espacio de trabajo
  • Climatizado y bien ubicado
  • Con acceso a café o té en mano
  • Tiempos de descanso, donde no tengan dificultado alguna para realizar sus tareas

En algunos, la lista es aún más extensa, en otros, solo esa lista no es importante, lo es el aprendizaje que puedan lograr y es a quienes he visto llegar más lejos.

Hace algunos años, en mis inicios como consultora tuve como cliente a un empresario del ramo gasolinero quien, como dicen, me hizo toparme con pared, al decirme que como era posible que yo buscara capacitar a los despachadores sin conocer el proceso que realizan y no solo verlo, sino conocerlo de una forma vivencial, para verdaderamente transmitirles lo que quería lograr en los cursos o talleres. En ese momento saqué mis zapatos de seguridad, una gorra y pantalón verde de algodón y me paré por meses en el área de servicio, a conocer y vivir lo que realiza un despachador. Hoy doy gracias, porque todos y cada uno de mis clientes han sido ejemplo, maestros para mí, en mi aprendizaje diario; tomo con un gran respeto mi trabajo, con profesionalismo y entiendo que ser empresario es una tarea diaria, no de uno o dos días, o de hoy amanecí queriendo poner una empresa y mañana ya no. Se trata de construir, de formar, de aprender, de involucrarme 100% y así como puedo estar presentando un proyecto productivo a grandes directores empresariales, también tengo la capacidad de tomar la escoba o una franela y organizar mi espacio de trabajo sin que esto me resulte vergonzoso.

En estos días, tuve la gran fortuna, por sexto año consecutivo de participar como juez en una institución para evaluar proyectos de jóvenes emprendedores. Creo firmemente y estoy plenamente convencida que hay estudiantes con talento de sobra, solo necesitamos apoyar desde casa, fomentar una cultura emprendedora, de lucha, de no tener las cosas como dicen “gratis”, para que no les sea difícil dar el paso que defina su futuro, ayudarlos a potencializar sus habilidades, a dejar la flojera y los miedos a un lado, romper esquemas, tener los pies en la tierra, que no les de miedo empezar desde cero, desde abajo, y si ya no son tan jóvenes -porque para emprender no hay edad-, tener la humildad para reconocer que aún nos queda mucho por aprender.

Seamos apasionados, ambiciosos pero adaptables al cambio, responsables y comprometidos, a ser un reflejo de nuestros sueños y valores, si no estamos verdaderamente comprometidos con nuestra idea, no esperemos grandes resultados, ¿quieres ser un líder exitoso? Considera, que el trabajo va a llenar gran parte de tu vida, persevera y ama lo que haces.

Champaca Treviño: Esposa, madre y empresaria, busco equilibrar mi vida en diversos roles personales y empresariales. He apoyado en el desarrollo humano de líderes y emprendedores para mejorar su calidad de vida enfocándome en las actitudes y valores para equilibrar la productividad personal y empresarial. Conferencista y tallerista de directivos, gerentes, operativos, mujeres líderes y jóvenes emprendedores. Algunos de mis artículos han sido publicados en otros medios.
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