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Un verano especial

Por Lorena González

Tener necesidades especiales no quiere decir que la persona no esté saludable o no pueda estarlo. Tener salud representa lo mismo para todas las personas, independientemente de su condición física o mental. Menciono esto porque si la salud no es impedimento, deberían existir actividades culturales, sociales, científicas, deportivas acordes a las necesidades de todos.

Llegó el verano y para algunas personas con discapacidad, sus padres o cuidadores, las actividades pueden llegar a ser un tema complicado, ya que es imposible dejar de pensar de qué forma pudiésemos aprovechar el verano compaginando con el entretenimiento de todos los hijos. Es inevitable sentir que se te quiebra el corazón pensando que tal vez tendrás que dejarlos en casa, ya que será difícil que se acoplen a las rutinas de los hermanos o amigos a su alrededor.

Había escuchado que en otros países hacían cursos de verano para personas con necesidades especiales y pensaba que era una idea lejana para verlo en mi ciudad. Cuál fue mi sorpresa hace unos días cuando me enteré de que, desde hace 11 años, el Tec de Monterrey, realiza un curso de verano llamado “Vive extremo camp”, aquí en Saltillo. Alumnos de diferentes campus como Monterrey, Querétaro, México, Guadalajara asisten año con año para participar. Lo increíble de este camp es que los alumnos están uno a uno con niños y jóvenes con capacidades diferentes, de la mano de actividades de música, baile, convivencia con animales, equinoterapia, cocina, motricidad, pintura, deportes… Cada uno de los alumnos es capacitado algunos días antes para saber cómo actuar ante cada situación y con cada niño. Además de los estudiantes también acuden a ayudar terapeutas con experiencia, enfermeras, representantes de cada asociación, grupo de madres de familia, y cada una de las personas que lo viven, se enriquecen de muchas maneras. Quise compartir este hallazgo porque me hizo muy feliz saber que, en nuestra ciudad, hay opciones que nutren a nuestros niños y, al mismo tiempo dan un respiro tanto a los cuidadores como a los jóvenes de su rutina de vida. Esta es una experiencia de crecimiento, para nuestros niños, jóvenes, adultos y comunidad.

Después de enterarme de que muchos alumnos regresan como colaboradores cuando terminan el servicio social, mi corazón se llenó de esperanza. ¡Qué orgullo saber que en mi ciudad somos factores de cambio! Compruebo también que cuando somos tocados por un niño o joven con capacidades diferentes nos cambia la forma de ver la vida.

Quiero felicitar al grupo de jóvenes que tuvieron esta gran iniciativa y sensibilidad y que cada año ha ido en aumento. Estoy segura de que han sido 11 años de tocar corazones y que se está logrando crear conciencia de inclusión.

Lorena Gonzalez: Mamá de Elisabetta, Massimo y Luca, Licenciada en Derecho, Guía Montessori y presidenta de Imagira A.C. Me.encanta aprender de otras mujeres y de gente que me inspire a ser mejor, me apasiona servir a la gente.
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