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Superdotados tecnológicos, pero analfabetas vinculares

Por Valeria González

 

La semana pasada fui a una conferencia que me encantó, fue una gran oportunidad poder escuchar al Dr. Fernando Callejón, médico argentino creador de la medicina psicobiológica (una manera mucho más integral de ver la salud y la enfermedad).

Aprendí muchísimas cosas, me quedé con bastante de esa conferencia, unas cosas más claras y otras con más interrogantes. Pero muchas, muchas reflexiones.

Las estadísticas en cuanto al cáncer, por ejemplo, son impactantes. No recuerdo muy bien el dato, pero era algo así, un caso de cáncer entre ochocientas personas a principios de siglo pasado contra una de cada cuatro personas en la actualidad. ¿Por qué? Una respuesta así nunca es sencilla y es multifactorial sin embargo hay algo que dijo el Dr. Callejón que me dejó pensando muchísimo:

“Somos unos superdotados tecnológicos y unos analfabetas vinculares”.

Él explicó o más bien entendí que el neuro córtex se había formado como ventaja evolutiva para manipular los objetos y para vincularnos entre nosotros mismos, a medida que el ser humano empezó a utilizar el lenguaje para significar el mundo y comunicarse, se hizo necesaria esta ventaja para sobrevivir. Entonces el ser humano con su neuro córtex está hecho para tratar con objetos y vincularse con sujetos. Un objeto es algo que se puede manipular, que se puede cambiar de acuerdo a mis necesidades y un sujeto es un ser libre, capaz de decidir por su cuenta. Nuestra experiencia con objetos ha sido muy exitosa: Surge la inteligencia artificial, computadoras cuánticas, en el futuro habrá máquinas con más transistores que neuronas. En marzo del 2012 aterrizó Curiosity en Marte; la investigación y descubrimiento del Bosón de Higgs; hoy los doctores pueden operar a distancia, ya diseñaron un prototipo de riñón artificial para implante y hasta se habla de reprogramación celular; la nueva generación de dispositivos móviles, en el 2004 surge Facebook y así las redes sociales cambiaron la forma en que nos comunicamos. Y todo esto sólo en lo que va de este siglo. Somos superdotados tecnológicos, se nos da muy bien la manipulación de objetos.

La cuestión aquí es que nos tratamos entre nosotros como objetos, esto trae muchísimas frustración y sufrimiento. Somos incompetentes a la hora de vincularnos, de comprendernos, ser compasivos, de ser tratados como sujetos. Queremos cosificarnos, que las personas sean de una manera o de otra, las queremos cambiar y no se diga juzgar de acuerdo a lo que yo considero que debe o no hacer. Somos analfabetas vinculares y esto ha hecho que percibamos muchos conflictos en nuestra vida.

Y si, vivimos en una sociedad global, aparentemente hay mucha unión. Pero solo en apariencia porque nuestro analfabetismo nos hace separarnos entre nosotros por grupos un poco más grandes de la polaridad, grupos que no se aceptan unos a otros, no aceptan a toda la sociedad y están en continuo conflicto por ejemplo: la división del mundo en capitalista, socialistas y tercer mundo, países desarrollados y subdesarrollados, la formación de bloques, los diferentes grupos religiosos, y a nivel no tan macro, los que comen carne de los vegetarianos o veganos (y entre ellos se critican muuucho aunque no lo digan en voz alta), los intelectuales de los incultos, los fresas de los nacos, los profundos de los superficiales, las mamás que amamantan y las que no lo hacen, las de disciplina positiva de las de disciplina tradicional son unos que se me vienen a la mente. Nos seguimos cosificando, nos vemos como objetos y tratamos de definirnos y colocarnos dentro de un esquema que podamos entender y manipular. Y todo esto el cuerpo también lo somatiza.

El resto de la conferencia del Dr. Callejón me la pasé pensando en cómo me relaciono con mis hijos, con mi esposo, con mi mamá, mi suegra, conmigo misma, incluso con Dios. Creo que tengo que reconocer el analfabetismo para empezar mi formación vincular.

Y para eso es necesario reconocer que es insano cosificarme o definirme, puedo ser una conocedora y también puedo ser una ignorante, puedo ser una mamá comprensiva y también una mamá impositiva, puedo ser bondadosa y puedo ser una cabrona, puedo mostrar mi felicidad, pero también mi tristeza, mi alegría y mi soledad porque al final de cuentas SOY MUCHO, MUCHO MÁS QUE ESO.

 

Y así empiezo mi formación vincular…

Valeria Gonzalez: Valeria González, esposa y mamá de una niña y un niño. Estudió Ciencias de la Comunicación, aunque profesionalmente se ha dedicado a la industria restaurantera. Actualmente se siente feliz siendo ama de casa ya que solo dedica unas horas a la semana a los restaurantes. Inicia su búsqueda o madurez espiritual con Yoga kundalini y más tarde y desde hace casi 4 años con Un Curso de Milagros y ahí dejo de buscar más no de aprender.
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