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Sofía De Nigris

Soy Sofitness

 

Soy hija primogénita de Juan y Merete, unos padres excepcionales a los que debo todo lo que soy. Desde chica me enseñaron disciplina y que nada llega por sí solo, lo que anhelas te lo tienes que ganar. Ojalá pueda yo ser tan buen ejemplo para mis hijos como ellos lo fueron para mí. El carácter que se forma en un hogar con límites firmes ayuda en todo lo que más adelante te propones para tu vida. El escuchar tantas veces la palabra NO, y superar la frustración que ésta trae consigo, hace que no te desanimes en la primera barrera que te presenta la vida, sino que la saltas y perseveras. Hago este preámbulo para contarles cómo ahora puedo mantener el estilo de vida que escogí, que no es fácil pero que me da muchas satisfacciones y del que espero que mis hijos aprendan, para que busquen su propia vocación, se aferren a ella y también perseveren.

Soy hija, hermana, amiga, esposa y madre de tres. En el camino me convertí también en Sofitness. Me parece curioso y a la vez limitado que esta palabra me defina como persona. Sofitness es una pequeñísima parte de quien soy, y compartirlo ha cambiado tantas vidas que hasta la piel se me enchina. No fue un oficio que busqué, fue una oportunidad de vida que se me presentó y a la cual me he aferrado con todas mis fuerzas desde hace cuatro años ya.

Con el paso del tiempo, me he puesto a analizar todos mis deseos y pensamientos desde chica y recuerdo haber deseado siempre poder ayudar a los demás, desde mi último año de prepa encontré el gusto por la medicina y la nutrición, aunque más tarde decidí estudiar psicología lo cual me ayuda a la hora de tratar a mis clientes. Creo que, si te fijas muy bien y aprendes a escucharte, tu instinto y tu esencia se asoman y llaman a las oportunidades que como persona necesitas vivir para darte a los demás en plenitud. Muchas veces tomamos decisiones que nos alejan de nuestro verdadero camino, pero con algo de suerte llegaremos a estar parados de nuevo donde siempre debimos de estar.

Mi trasformación empezó en marzo del 2014. Nunca hay transformación en los demás cuando no lo has vivido tú en carne propia. Cada vez que alguno de mis clientes se siente frustrado, impotente e incapaz, mi propia experiencia me hace empatizar con ellos y poder ayudarlos a ver de nuevo esa luz que tanto necesitan, porque ¡yo ya estuve ahí! Dudé tantas veces de mi capacidad de permanencia, del tiempo que debía invertirle, de las horas que debía cocinar para mí, de cuánto realmente valía la pena tanto sacrificio, de mandar todo por la borda y volver a ser la que fui.

 

Imagina despertar a las 6:30 de la mañana (muchos lo hacen mucho más temprano que yo) sin dejar entrar la duda ¿iré al gimnasio hoy? ¿estoy muy cansada para hacerlo? Te pones tu ropa de ejercicio, vistes a tus hijos para ir al colegio, los peinas y les das de desayunar. Tal vez el bebé decidió despertar justo a esa hora y hay que darle el biberón. Desayunas según tu plan, preparas loncheras para ellos y suplementos para tu ejercicio. Estás fuera de casa a las 7:30 am y aun tienes la duda, después de dejarlos en el colegio, si no sería mejor regresar a la cama y dormir una hora más, pero vas directo al gym, bajas y caminas por instinto, la mente un poco adormilada. Después de esta parte, que es la más difícil, empieza la magia. Los músculos se ponen en acción, el corazón comienza a bombear más sangre y la médula espinal a liberar esos neuro-péptidos adictivos llamados endorfinas. Esa felicidad que uno siente al terminar de hacer ejercicio se los debemos a ellas.

A parte de la felicidad que nos brinda el ejercicio, las funciones metabólicas que toman lugar en las células de nuestro organismo son impresionantes. La transformación de grasa y azúcares en energía, la oxigenación de las células, el ensanchamiento de las arterias, ¡el cerebro nos funciona mejor! ¿Será que el problema que ayer era grande ya no lo es tanto, que la frustración con nuestros hijos disminuye, que la solución ante algún tema se nos manifiesta de forma tan clara?

Llegas a casa y comienza la rutina del resto del día, preparar de comer, ir al súper, recoger a los niños del colegio, llevarlos a sus clases extracurriculares, tareas, baño, cena y ¡fiuf! Por fin es de noche y podemos descansar. Durante todo el día cuidaste lo que ponías en tu boca, cada tres horas, tomando agua, alimentando esos músculos que son tan bondadosos contigo que te permiten hacer todo este trabajo diario. De repente recibiste algún halago ¡Qué bien te ves! ¿Te hiciste algo en la cara? ¡Se ve reluciente tu piel! Eso es por el cuidado del cuerpo y el buen funcionamiento del metabolismo hablando por sí solo.

Así pasa un día, y otro y otro, un mes, un año, dos años, hasta que no conoces otra forma de vida más que ésta. Comienzas a evitar visitas al doctor, al psicólogo, gripas y de más. Obviamente, por añadidura, viene un cuerpo definido, con músculos fuertes, con menos grasa, la ropa te queda bien, tu autoestima se eleva y dejan de existir los imposibles. Tal vez vivas cien años o no, esa es una moneda al aire, pero te garantizo que los años que vivas los vivirás con mucha calidad.

Ahora siento la responsabilidad de ayudar a los demás a llegar a donde quieran estar. Aprendí que no puedes ser quien no eres, no puedes anhelar lo que no se te ha brindado de nacimiento, más puedes hacer lo mejor. Debemos ir por la vida con mucha humildad porque a veces estás abajo y otras arriba. Principalmente aprendí que sea lo que sea que decidas hacer en esta vida, si lo haces con muchas ganas y mucha entrega, te dará frutos ilimitados que serán reflejados en muchos aspectos de tu vida.

Te invito a un cambio, no tiene que ser radical, deja a un lado lo que sabes que te hace mal. Intenta algún tipo de ejercicio que te guste, que te divierta. Haz mejores elecciones a la hora de cocinar lo que tú y tu familia comen. Es un proceso que toma esfuerzo, tiempo y energía, pero que, al convertirse en parte de tu vida como un hábito, te ayudará a ver la vida de forma distinta y sentirás cómo todas las energías positivas que irradiarás encontrarán su camino de regreso hacia ti. Gracias infinitas a ti por leerme y a todos los que han formado parte del equipo Sofitness por creer y confiar en mi todo este tiempo. Son una bendición.

Alejandra Peart: Arquitecta y Licenciada en Letras Españolas con Maestría en Creación Literaria. Fundadora y Directora Editorial de Editorial Atemporia. Escribí el poemario En estas horas (Ed. Minimalia, 2004). Actualmente soy Directora de Contenido de la revista NES No Estás Sola, promotora cultural, editora, poeta, diseñadora editorial, feliz mamá de Rodri y esposa de Jorge. This is me.
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