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ENTRE EL CAOS Y EL FUTBOL

woman watching a school boy soccer game on a sunny day

Por Anagabriela Delagarza Moeller

Siempre he sido una persona que ama ver partidos de fútbol, será porque desde que era una niña iba a ver los partidos de mi hermano con mi mamá, amaba echarle porras, gritar ese famoso goooool.

Mi hermano me enseñó a ver todos los partidos, a aprenderme las reglas, las faltas, los nombres de los futbolistas.

En realidad me encantaba ver todos los partidos de los mundiales, coleccionar estampas y ponerme el jersey de México con esperanza y orgullo.

Y así acompañé a mi hermano a todos sus partidos de futbol desde que él tenía 7 años hasta que tenía más de 20.

Después me convertí en mamá, y mis prioridades cambiaron, mi tiempo ya no era tan mío, sentarme a ver un partido completo??? Imposible! Dejé de ver partidos y solo revisaba como había quedado mi equipo, me convertí en espectadora de otro tipo de juegos, de aventuras hermosas, de estar horas en el piso jugando, hasta que un día en pandemia mis hijos me piden entrar a jugar futbol, obvio no dudé en inscribirlos.

Lo que nunca me imaginé es que durante los entrenamientos iba a encontrar ese tiempo para mí que hace mucho no tenía, el sentarme a esperarlos y verlos divertirse con sus amigos persiguiendo ese balón, buscando ese gol, la emoción de verlos uniformados y gritar como lo hacía de niña pero ahora a mis propios hijos.

Y así pasé de ser la porrista de mi hermanito de 6 años, a ser la porrista de mis bebés de 6 y 3 años, nuestros viernes y sábados están llenos de porras, tachones y esperanza de goles.

Le doy gracias al futbol porque a pesar de nunca haberlo jugado me ha ayudado a volver a tener ese tiempo para mí que hace mucho no tenía.

Anagabriela: Esposa, mamá, nutrióloga y empresaria. He aprendido a no complicarme en algo tan sencillo y cotidiano como cocinar, por eso te comparto recetas sencillas y deliciosas.
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