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HAVE A GREAT DAY

Young mixed race hispanic woman isolated thinking and looking up, being reflective, contemplating, having a fantasy.

Por Dona Wiseman

Esta mañana me deseó una persona “un gran día” y me sentí víctima de la maldición china tan famosa que dice, “Te deseo una vida interesante”.  Bueno, me queda más que claro que he vivido bajo esa maldición desde siempre, aunque me tardé para darme cuenta.  Sí he tenido una vida interesante y a veces me gustaría agarrar al hada madrina que me echó su magia y estrangularla (después de que me explique por qué es “el” y no “la” el artículo adecuado que corresponde a “hada” aun cuando es seguido por “madrina”).  El punto es que hoy yo hubiera preferido un día “pequeño”, o “común”, o “nada especial”. No quería tener hoy un “gran día”.  Me gustaría un día en donde el estatus quo y lo esperado reinara pacíficamente, un día en que no tuviera que hacer ajustes emocionales estruendosos para traspasar las horas y llegar de nuevo a la cama (donde, dicho sea de paso, tiendo a soñar escenarios y eventos igual de estruendosos). 

Tener un “gran día” o “una vida interesante” puede implicar mucho trabajo.  Un “gran día” tiende a estar repleto de asuntos varios apilados uno sobre otro de manera fuera de todo orden y control.  Cuando menos, esa es mi experiencia.  Y hoy no quiero.  No quiero un día de sorpresas, de comprobar de nuevo que “lo esperado” es un lugar lleno de recovecos y baches.  Bueno, también podría tener sorpresas buenas y lindas, es verdad, pero hasta esas requieren esfuerzo. 

De vez en cuando me encanta pasar un domingo sentada en la sala, en calzones, a ver series rositas en Netflix, series que no están cargadas de análisis psicológico de personajes ni de…hmmm…ahora que lo pienso, hasta esas series son problema tras problema, y esos personajes tienen vidas “interesantes”.  Pero en esos domingos yo no hago nada significativo, o eso digo yo.   

Un día, hace muchos años, escuché a alguien responder a un “Have a good day”, totalmente inocente y bienintencionado con un sonoro, “¡Y no me digas tú qué tipo de día debo tener!”  Creo que fue mi mamá.  Ella tenía una personalidad sarcástica y tal vez amargosa.  Seguramente me parezco, un poquito tal vez. 

Mi punto es que hay días en los que quisiera transitar sin resolver, o pretender resolver, o pensar que resuelvo, tantísimas cosas. Hay días en los que me encantaría tener un secretario (con “o”).  Tal vez de 1.80 de estatura y unos 100 kilos (así grandote).  Perdón, divago.  Y hay días en que me pregunto quién demonios me llenó la agenda.

Qué descanses…y que tengas lindo día. 

Dona Wiseman: Psicoterapeuta, poeta, traductora y actriz. Maestra de inglés por casualidad del destino. Poeta como resultado del proceso personal que libera al ser. Madre de 4, abuela de 5. La vida sigue.
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