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ME MUEVE LAS FIBRAS

Old and young holding hands on light background

Por Dona Wiseman

Quiero resucitar un tema muy tratado y retratado.  ¿Qué se hace cuando la ayudadora necesita ayuda?  Hay ayudadoras de todo tipo:  las que resuelven emergencias, las que evitan que las emergencias surjan, las que constantemente están pendientes de las necesidades de otros, las que se quedan sin resolver lo propio por resolver lo de alguien más, las que gastan el último aliento y un poco más por no dejar a nadie sin lo que “necesita”, las que se desvelan esperando un soplo divino que da solución a algo, las que se abren, se organizan, inventan, investigan…

Creo que las ayudadoras sufren de distintas maneras cuando otras personas necesitan.  Son blancos fáciles de miradas de “gato en botas” y de la culpabilidad que sienten si tienen algo más que otros.  Pero mi pregunta es, “¿Qué se hace cuando la ayudadora necesita ayuda?”  Bueno, preguntar así, en genérico impersonal “qué se hace”, tal vez me deja lejos de tener un acercamiento a la respuesta.  Entonces preguntaré, “Si soy ayudadora y necesito algo, ¿qué puedo hacer?”  Y también preguntaré, “Si conozco a una ayudadora y me doy cuenta de que necesita algo, ¿qué puedo hacer?”

Muchas ayudadoras no reconocerán sus necesidades, y menos se dejarán ayudar.  Algunas tronarán cuando la demanda las supera y se tienen que enfrentar con el hecho de no poder hacer por el otro lo que realmente desea hacer.  Otras se aislarán, reclamando de manera rebelde que necesitan tiempo para ellas.  Si les va bien, reconocerán lo que necesitan y buscarán la manera de satisfacer la necesidad, aún si eso implica pedirle ayuda a alguien más. 

Parece que el hábito que tienen las ayudadoras las deja en desventaja, en el sentido de que es poco frecuente que alguien se de cuenta de sus necesidades.  Sostienen y se sostienen.  Claro que no son desinteresadas, no del todo.  Sí quieren algo a cambio.  Agradecimiento, ser sostenidas, apreciación, ser vistas, reconocimiento, que no abusen los demás, que los abrazos y la compañía sean recíprocos, que haya un límite en las exigencias.  Fantasías todas.  Fantasías que no se harán realidad y que de no trabajar para entender cada una su estructura de carácter y la razón por su necesidad de ayudar, eliminarán la opción de vivir feliz y plena. 

Entonces, ¿qué?  El concepto de autoapoyo nos propone que cada una tomemos nuestra energía y nos dediquemos a reconocer nuestras necesidades y a usar nuestros recursos para satisfacerlas. Es una propuesta terrible para quienes no saben siquiera que tienen necesidades, y más terrible aún para quienes consideran que el derecho a satisfacer sus propias necesidades está sujeto totalmente a la condición previa de que nadie más se quede con alguna necesidad no satisfecha. 

Es un tema complicado, un tema que me mueve muchas fibras.  Me imagino que a muchos de Uds. también.

Dona Wiseman: Psicoterapeuta, poeta, traductora y actriz. Maestra de inglés por casualidad del destino. Poeta como resultado del proceso personal que libera al ser. Madre de 4, abuela de 5. La vida sigue.
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