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Montessori en casa

Por Kim Dewey

La metodología Montessori es un sistema educativo y una filosofía de vida. Fue desarrollada por la médico y educadora María Montessori, en Italia, en 1907, a partir de sus experiencias trabajando con niños en riesgo social y necesidades especiales. Su filosofía de raíz es muy sencilla: se basa en el respeto hacia los niños y en reconocer su habilidad natural para aprender. Esta parte es la que resuena conmigo, encuentro que va de la mano de una crianza respetuosa y creativa.

En esta nota quiero compartir dos prácticas Montessori para integrar en casa, especialmente desde un aspecto muy práctico: los espacios. Aclarando que, como metodología educativa, Montessori es un sistema completo y no voy a profundizar en el, pero si voy a compartir dos características que como mamá me parecen buenas y valiosas en cuanto a crianza, desde mi interpretación y experiencia.

Autonomía creativa

Desde un primer “approach” o acercamiento, noto que la metodología Montessori brinda a los niños un sentido de independencia, partiendo de sus propios tiempos, ritmos y habilidades. Nunca es forzado. ¿Cómo sucede esto? Principalmente creando un ambiente adecuado para ello, un ambiente en donde el niño pueda moverse, aprender, hacer y deshacer con libertad (y por supuesto con seguridad). Dos ejemplos muy sencillos de aplicar para promover la autonomía:

Muebles a la medida del niño: que el niño tenga su mesita y silla básica de madera; y cualquier mueble o juguete que lo ayude a integrarse a la vida cotidiana, juego de cocina, un banquito para lavarse las manos, regadera para regar las plantitas, cubiertos, vasos y platos a su medida (nota: no necesariamente deben ser de plástico, podemos enseñarlos a usar y tener cuidado con materiales ¡como el vidrio o cerámica!)

Ya sea en la sala de juego, en la estancia o su misma habitación del niño: Acomodar sus juguetes y libros en estantes a su alcance. La intención es crear un mini mundo, donde el niño no necesita ayuda para tomar un libro o su juguete favorito.

En la habitación: Colocar la cama del niño a nivel del piso. De hecho, la filosofía Montessori plantea una habitación sin cunas ¡ni barrotes!, así el niño aprende a bajar y subir, acostarse o levantarse sin la ayuda de un adulto y no tiene restricciones como barrotes o compuertas.

Orden y Simplicidad

Otra característica clave Montessori, que creo que es básica, es el orden y la simplicidad. Según esta filosofía, el orden brinda al niño seguridad y calma. Me gusta la idea de mantener su entorno sencillo, la habitación por ejemplo, con mucho espacio libre, sin saturar las paredes ni estantes. Aplicando el principio de menos es más. No siempre es sencillo, pero estas son algunas formas de lograrlo:

  • Utiliza colores naturales o neutros que creen un espacio abierto
  • Evita saturar las paredes de imágenes o demasiada estimularon visual
  • Prefiere muebles y juguetes simples y de materiales naturales como la madera o la tela
  • Aplica la rotación de juguetes, esto es sobre todo para los más pequeños, especialmente en época de cumpleaños y navidad: Deja solo la mitad de sus juguetes afuera y guarda los demás. En seis meses, por ejemplo, haces una rotación. Así el bebé o niño disfruta y aprovecha más los juguetes que tiene, en lugar de saturase y terminar dejando juguetes abandonados
  • Has una limpia regular de juguetes, rotos, descompuestos, en buenas condiciones pero que ya no usa, etc… y mantén el espacio ordenado en su lugar de juego.

Partiendo desde aquí, lo ideal es que cada familia nutra estos ambientes con su esencia. Crear espacios en donde se integran al bebé o al niño de forma natural los gustos, rituales y hábitos de cada familia. Por ejemplo, si la música es parte de la familia, no faltan los instrumentos musicales siempre al alcance del niño, haciéndolos parte de su día a día y sus juegos; en casa yo practico yoga, así que mi mat de yoga siempre está a la vista y al alcance de mi hija, en cualquier momento ella puede sacarlo y jugar a hacer yoga.

Al crear un ambiente a su alcance, donde observan, juegan, aprenden y se mueven con libertad, y además le sumamos nuestro toque personal y familiar, nos compartirnos con nuestros hijos con empatía, de forma natural y los acompañamos desde su propio mundo.

Kim Dewey: Mamá, yoguini, diseñadora y viajera de corazón. Criando despacio. Lo que me inspira: mi familia, la naturaleza, la magia de lo cotidiano.
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