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A leer etiquetas

Por Kim Dewey

Aunque cada vez más procuro comprar menos alimentos procesados, con lo que compro siempre estoy muy atenta a leer con atención las etiquetas de ingredientes. Soy media intensa con este tema, al menos en lo que tiene que ver con lo que llevo y preparo en casa.

Que un empaque diga light, 100% natural, 0% grasas, 0% azúcares, o gluten free acompañado de imágenes perfectas mostrando frescura, naturaleza y salud, no quiere decir que sean productos saludables para ti o tu familia y no tiene nada que ver con el valor nutricional de los mismos.

Es muy importante que como consumidores seamos responsables de que estamos comprando y a quien le estamos comprando. Tristemente muchos de los productos procesados de grandes compañías, si no es que la mayoría que vemos en el supermercado, contienen ingredientes que son nocivos para la salud. Es nuestra responsabilidad conocer las marcas y productos que estamos llevando a casa. Es indispensable leer las etiquetas, leer las letras chiquitas y conocer exactamente qué es lo que estamos comiendo.

Al hacerlo no solo estaremos consumiendo productos de mejor calidad y mejorando nuestra salud, también estaremos dando nuestro apoyo y dinero a marcas y productos que están haciendo las cosas bien, y con nuestra elección, exigiendo que haya mayores regulaciones en la industria alimentaria por la salud de todos.

Hasta los productos que menos te imaginas contienen aditivos e ingredientes que no deberían estar ahí. Hace poco, buscando pan molido, de primeriza, porque nunca lo había usado -hasta que descubrí las milanesas de berenjena al horno que le encantan a mi hija- llegué a la parte del super de bolsitas de pan molido pensando “¿Qué tanto puede tener una bolsita de pan molido, además de pan molido (harina)?”. Como siempre me puse a leer la lista de ingredientes de cada una de las diferentes opciones. Descubrí que todas las marcas comunes contenían ingredientes como glutamato monosódico, colorantes y otros aditivos químicos, ingredientes utilizados en muchos de los alimentos procesados, que aun cuando se sabe que son dañinos para la salud se siguen utilizando sin ninguna restricción. Para mi sorpresa, aún en una indefensa bolsita de pan molido.

Al final encontré una marca local que el único ingrediente era harina integral orgánica. Claro, el precio, aunque no era muy caro, era casi el doble que el de las otras marcas. Lo pensé, y decidí llevarlo igual, para lo poco que lo usamos es muy rendidor y sé que de a poco y con mi compra, esas marcas locales pueden seguir adelante y en un futuro hacer que los productos sanos y responsables sean más accesibles para todos.

En resumen, la invitación es a LEER ETIQUETAS. SIEMPRE. Por más “natural”, “saludable”, o “verde” que parezca un producto, invierte un poco de tu tiempo en leer, investigar y elegir a consciencia. Esta pequeña acción puede hacer una gran diferencia, ya sea eligiendo una marca diferente o simplemente dejando de consumir ese producto ¡que muchas veces resulta ser la mejor decisión!

Para entrar en tema, aquí te comparto cuatro ingredientes comúnmente utilizados en alimentos procesados que es mejor evitar completamente:

Azúcares refinados, en todos sus nombres como jarabe de maíz, jarabe de alta fructuosa, glucosa, galactosa, fructosa, jugo de caña evaporado, entre muchos otros y todo tipo de edulcorantes como acesulfame K, aspartamo y sacarina. Estos ingredientes están presentes en ¡Uff! la gran mayoría de productos, desde cereales y panes, hasta derivados de lácteos como yogures comerciales, bebidas de todo tipo, sopas enlatadas, galletas, aderezos, salsas, sazonadores y comida chatarra.

Glutamato monosódico o glutamato de sodio (GMS), uno de los más populares, utilizado como resaltador de sabor en aderezos, salsas, sazonadores y calditos tipo Knor, en sopas instantáneas, sopas enlatadas, alimentos congelados, galletas, embutidos y frituras.

Colorantes artificiales, los más utilizados y dañinos: el rojo, amarillo y color caramelo, utilizado en aderezos, salsas, (ojo, está presente en casi todas las salsas de soya y aceites balsámicos comerciales) en harinas, bebidas de sabor, embutidos, dulces, ¡hasta en las tortillas de maíz!

Grasas trans, que es el aceite hidrogenado o parcialmente hidrogenado. Aunque actualmente ya está desapareciendo de la mayoría de los productos, aún se sigue utilizando. Y en este caso particular entramos en otro tema de importancia: las grasas trans están siendo sustituidas por el aceite de palma, que siendo mejor para nuestra salud, es un tema ambiental y social cada vez más grave. Lo mejor es evitar los dos.

TIP importante:  toma en cuenta que el orden de ingredientes enumerados marca la cantidad de dicho ingrediente, de mayor a menor cantidad. También es importante saber que, muchas veces, legalmente está permitido no mencionar ciertos ingredientes, por ejemplo, cuando contienen solo un porcentaje mínimo de dicho componente.

Lo mejor es ir hacia reducir al mínimo el consumo de alimentos procesados. Preferir alimentos frescos y de temporada, y cuando sea posible, orgánicos o libre de agroquímicos. Conocer y apoyar a pequeños productores locales que estén trabajando con consciencia y darle nuestro tu dinero a empresas que sean compatibles con nuestros valores.

Quizá no nos sea posible comprar todo orgánico o de la mejor calidad todo el tiempo, la realidad es que puede “costar” el doble o triple del precio de un producto “normal”, pero sí es posible ser selectivos, comenzar de a poco, eligiendo ciertos productos sobre otros o como mencioné anteriormente, eliminando completamente productos de nuestra lista de super.

 

Espero que esta información te sea útil y te ayude a tomar mejores decisiones. Al final somos los únicos responsables de llevar a casa alimentos sanos y que nutran a nuestra familia.

Kim Dewey: Mamá, yoguini, diseñadora y viajera de corazón. Criando despacio. Lo que me inspira: mi familia, la naturaleza, la magia de lo cotidiano.
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