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LA LLEGADA DE UN BEBÉ PREMATURO

Por Cristina Aguirre

 

Aun no eres mamá, pero ese ser vivo que se mueve en todo momento dentro de tu vientre te dice todo lo contrario…

En un panorama normal, llega ese día tan ansiado, algunas ya con citas programadas otras con contracciones, pero rodeada de caras felices que saben que tu bebé llegará y que es un día de festejo. PERO PARA ALGUNAS MUJERES NO ES ASÍ, NO FUE MI CASO; POR ESO DEDICO ESTE ESCRITO, A LAS QUE PASAN POR ESTO, ENTIENDO LO DIFÍCIL QUE ES.

De pronto escuchas al doctor, “necesitamos sacarlo de emergencia”, no entiendes mucho, pero sabes que no era el momento que habías imaginado, escuchaba sin escuchar, algunas palabras como “lo podemos ayudar mejor afuera que adentro”, “cada minuto que pasa es decisivo”. Lo escuchas, lo escuchas, pero no lo entiendes. No lo entiendes y de verdad que escribo esto y vuelvo sentir el nudo en la garganta.

Mil preguntas pasan por tu cabeza, estas nerviosa, emocionada, pero sobre todo aterrada: ¿Por qué antes?, ¿Qué le pasa a mi bebe? Las personas a tu alrededor no sonríen, tratan y disimulan pero sabes que algo no anda bien y en mi poca experiencia, en ese momento con bebés, no sabes si es bueno, si es malo, pero la atmósfera te lo descifra todo, entraba al cuarto mi mamá y sabía que había llorado.

Mi esposo sostenía mi mano durante el procedimiento y la doctora me decía tranquila, todo estará bien. ¡¡¡Y lo estuvo!!! Nació mi hijo, en un peso bastante bajo, PERO LLORÓ, nada más alivio que escuchar ese llanto.

El neonatólogo (doctor especialista en bebés prematuros) se lleva a mi hijo y le pido a mi esposo “por favor, no te separes de él”. El especialista nos dijo, está bajo de peso, pero está sano, pueden estar tranquilos, solo hay que darle tiempo, fueron los primeros segundos que respire y pude decir “soy mamá”.

Efectivamente es así, el tiempo que no estuvo en el vientre, tenía que completarlo con apoyo, era mejor ayudarle un poco con su respiración y hacerle algunos procedimientos como el catéter y sondas, para darle un empujoncito, pero en el momento, para una mamá es muy doloroso y confuso; después entiendes que ¡era lo mejor para ellos!

Apenas despertando pedí que me llevaran a verlo, por obvias razones (mi condición de salud) no se me permitió, así que mi esposo tuvo que agarrarse de valor y enfrentar esto solo. Ver a tu pequeño ahí tan chiquito, lleno de cosas que no sabes qué son, se siente como una flecha en el corazón. ¿Cómo lo viste? ¿Está bien? El solo contestó sonriendo, ¡SOY PAPÁ!

Cuando lo vi por primera vez, lo amé incondicionalmente, “hijito, tu puedes mi amor, esfuérzate y sé valiente, eres un guerrero de Dios”.

Y así son los niños prematuros, son niños que se aferran a la vida, niños que se esforzaron por vivir y que lo lograron. Siempre tuve fe en mi hijo, pero sobre todo en Dios, sabía que aunque no podía estar ahí adentro con él, en todo momento estaría rodeado de ángeles cuidándole.

Llegué a mi casa con los brazos vacíos, no puedo describir la tristeza y la preocupación que sentía, no sé si exista el término, pero algo así como un nido vacío, (uno de los ángeles que me rescató en estos momentos de confusión fue un miembro de La Liga de la Leche), sus consejos y sus palabras, consoló de muchas maneras esa ansiedad de no tenerlo conmigo, y otra persona que me habló duro, me hizo sentar cabeza: “Tu bebé está vivo y estamos celebrando la vida y te necesita bien”.

Llegó el momento de llevarlo a casa y seguir cristalizando esa ilusión de mamá. Todos esperando que llegáramos del hospital, con nuestro hijo en brazos, ¿quién lo va cargar primero? (Todos rodeando su cunita viéndolo) Uff… no había mamá más feliz y orgullosa.

A esas mamás que están en este proceso, solo puedo decirles: La tormenta va a pasar, no estás sola y en cualquier momento a tu chiquito lo vas a cargar.

SI SABES DE ALGUNA MAMÁ QUE ESTÁ EN ESTE PROCESO ESTO ES LO QUE NECESITA:

  • NO necesita estarte diciendo en todo momento cómo va él bebe, aún no lo digiere dale tiempo. POR FAVOR, evítate comentarios de “está muy chiquito”, duele, molesta y encabrona. (Perdón por la palabra es que ese era un talón de Aquiles para mi).
  • SI necesita palabras de ánimo: que pueda disfrutar ese regalo de ser mamá: ¡Eres mamá! ¡Felicidades! ¡Pronto estará tu bebé contigo!
  • SI necesita alguien que le ayude a ir al hospital tres veces al día para poder estar con su bebé, tal vez un día a sus familiares se les dificulte llevarla, ofrécete, espérala y no la dejes sola. Una mamá con un hijo en el hospital, tiene su corazón en fragmentos.
  • Anímala a comer bien, a distraerse, que aunque los de afuera sabemos que todo saldrá bien y que es un proceso, normal (precisamente la mamá, es la única que no lo sabe y no se siente así).

En mi caso, 33 semanas, poco más de un kilo de peso, fue difícil, pero tenemos un campeón, conocí a todo el personal del hospital y encontré mucho apoyo y cariño en muchos de ellos. Los días y semanas afuera de cuidados intensivos, esperando una noticia un avance y de verdad, qué maravilla. Siempre había una buena nueva, ya comió, ya ganó peso, ya respiró solito.

IMPOSIBLE NO VER A DIOS, A TRAVÉS DE SUS OJITOS BELLOS.

 

 

Cristina Aguirre: Soy licenciada en derecho, esposa y madre de tres hijos. Actualmente estoy laborando en una empresa familiar restaurantera, junto a mi esposo. Comencé a escribir como DESAHOGO en mis muy, muuuuy reducidos tiempos libres; escondida en la lavandería, mientras los niños dormían. Gracias por la oportunidad, en especial a todas aquellas mamás que me impulsaron a hacer esto.
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