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PARA MI MAMI PROFESIONISTA

Por Daniella Monarez

 

Mami, no quiero ser un impedimento, ni quien te detenga.

No quiero ser quien te limite, por el contrario si puedo, seré quién corte el hilo de la catapulta para que llegues muy lejos, aunque sea sin mí, porque quiero ser la mayor de tus motivaciones y no el mayor de tus obstáculos.

Prefiero una mamá realizada, que jamás me culpe por sueños no cumplidos. Imagino que la maternidad es difícil en las mujeres profesionistas, pero adoro tener una mamá así. Me doy cuenta de la prisa que siempre tienes para evitar desatenderme y te agradezco que dividas tus tiempos para cumplir en todos lados.

Si te falta camino por recorrer cuando yo ya llegué a tu vida, no sientas que se viene el mundo encima, soy una bendición y sobre todo una luz, pero sé que tú tienes luz propia y que igualmente naciste para brillar,  tu meta de vida no debe ser solamente tenerme, porque eres mucho más que solo un rol.

Me adaptaré, así como lo hacen mis células ahora que están creciendo mucho, aprenderé del ejemplo que me das con tus acciones, valoraré el tiempo de calidad que me ofreces aunque no sea gran cantidad. Aprenderé a no darme por vencida bajo ninguna circunstancia, porque veo que tú jamás lo haces. Sabré que habrá sacrificios que valen la pena.

No te sientas dividida ni angustiada por mí, soy más fuerte de lo que crees y tú eres más valiente de lo que crees.

Quiero ser tu motivación, ¡soy tu motivación!

No tengas miedo de cambiar de ciudad, de moverme de escuela, de aceptar esa beca o el puesto nuevo en el extranjero. Seré buen hijo y aceptaré tus decisiones, incluso me emocionaré con ellas, porque me encanta viajar, ¿a quién no?

No te sientas acorralada en tu papel de madre, no te estreses si no puedes meterme a las clases de natación por las tardes por falta de tiempo o si no puedes llevarme a la fiesta de mi amiguito del salón. Muy seguido ni siquiera me doy cuenta de cuantos eventos me pierdo, y soy igualmente feliz jugando en un salón de fiestas que en la casa con Tita.

No te aflijas si no participas mucho en la escuela, no quiero ser la hija de la vocal, quiero ser la hija de una mamá feliz y realizada, aunque eso signifique que tengamos que correr mucho tú, yo y los abuelos.

Sé que te duele delegar mi cuidado a otra persona incluso a mi propia abuela, confía, no dejará nunca que me pase algo. Y si sucede, no te molestes con ella que me cuida con tanto amor a mí y a ti. Porque como tu madre, sabe lo importante que es para ti cumplir con ese sueño que tanto has ansiado incluso desde antes de anhelarme a mí. Es verdad que necesito mucha atención, cuidados y abrazos, pero si me enseñas a retener en mi corazón un único buen abrazo cálido, me sentiré arropado cada vez que recuerde ese que me das antes de irte a trabajar.

Recuerda, llegué para no ser un obstáculo, estoy aquí por motivos mayores que detener tu crecimiento personal, yo vengo con mi propia misión de vida porque somos dos personas individuales, y alzaré mi vuelo algún día con la determinación que te he visto alcanzar tus metas.

Y aunque te extraño cuando no estas, estoy bien, porque juego todo el tiempo, porque se que tú también me extrañas y sé que siempre me tienes en tu corazón, yo también te llevo en el mío a cada segundo.

Admiro tu dedicación y adoro que ames lo que haces. Me transmites tu pasión por la vida y tus pacientes.

No temas, todo saldrá bien, te amo y eres mi orgullo. AMA.

Daniella Monárez: Soy médico general y desde hace un año y medio inicié mi travesía en la residencia para la especialidad de Anestesiología, la que se ha convertido mi más grande pasión. Volví a nacer cuando me convertí en madre de una hermosa niña. Fanática del béisbol, amante de las ofertas y las ventas de segunda. Ando por la vida sin equipo de protección y me encantaría tener la condición necesaria para ser toda una biker. Feliz de respirar, honro cada uno de los días que he vivido y agradezco a Dios que me permita seguir intercambiando oxígeno (qué sería de un doctor sin su frase rimbombante).
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