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¿DÍA DEL ORGULLO HETEROSEXUAL?

Por Susana López Siller

El mes de junio se considera como el mes del orgullo LGBTI. Este día, más que mostrar arcoíris y coloridas banderas, busca darle visibilidad a los problemas que aún enfrenta el colectivo LGBTI, como los crímenes de odio, la ilegalización de la homosexualidad en 72 países o los castigos drásticos como la pena de muerte por ser homosexual, que hoy en día sigue vigente en 6 países.  Ahora bien, si las personas heterosexuales también tienen problemas en su día a día ¿Por qué no celebramos el día del orgullo heterosexual? Fácil, porque estos problemas no se dan debido a su orientación sexual o identidad de género. Creo que analizando un concepto podemos comprender mejor, y este es, el privilegio social.

            El privilegio social se refiere a las condiciones de vida, derechos, ventajas y leyes, que benefician sólo a unos cuantos individuos o grupo de personas en específico. El privilegio es todo aquello que se le otorga a un individuo, sin haber hecho nada para recibirlo, según su etnia, edad, género, religión, identidad y/u orientación sexual. Este mecanismo actúa desde el nivel individual hasta el colectivo e institucional, perpetuando las desventajas de los grupos oprimidos a través del tiempo.

            Algo increíblemente importante acerca del privilegio, es que es casi invisible para aquellas personas que lo tienen. Es por esto, que creo importante hablar sobre él,  para reflexionar por qué debemos de ser parte de la lucha por la equidad, reconociendo que si somos lo suficientemente afortunados para no ser perseguidos o tachados por nuestra orientación o identidad sexual, gozamos de privilegios adquiridos desde el nacimiento.

            Las personas que buscan establecer un día del orgullo heterosexual, tienen como justificación frenar la discriminación hacia las personas heterosexuales. Quisiera aclarar que esa discriminación es al día de hoy, inexistente. Las personas heterosexuales pueden enfrentar ser objetivo de prejuicio por parte de la comunidad LGBTI. Esto no quiere decir que los prejuicios sean suficientes para ser discriminatorios. La discriminación es un trato injusto y negativo, pero sobre todo, persistente.

            Decir que las personas heterosexuales son privilegiadas, no es negar que puedan pasar situaciones negativas en su vida. Así como un blanco puede ser asaltado, un hombre puede ser víctima de corrupción o un heterosexual puede padecer SIDA; estos problemas no se dan por el hecho de pertenecer a cierto colectivo o tener un color de piel en específico. El colectivo LGBTI, la raza de color y las mujeres, son grupos que sufren de problemas como la discriminación y falta de oportunidades, simplemente por el hecho de padecer características inherentes a su ser.

            El buscar igualar las desventajas de la comunidad LGBTI con aquellos dentro de la heteronormatividad, es también una forma de discriminación, en donde se culpa a la víctima de opresión de las mismas conductas que la tienen oprimida. Lo que aquellas personas que abogan por el día del heterosexual quieren hacer es deshumanizar y deslegitimizar la lucha por los derechos de la comunidad LGBTI ¿Qué lograrían con esto? Frenar el avance en las garantías de tal grupo, como el derecho al matrimonio igualitario, a formar una familia y a la no discriminación.

            No caigamos en tal juego. Apoyemos toda causa que noblemente busque igualar las oportunidades de todos y todas. Me encanta esta frase que por ahí leí: “El que se garanticen los derechos de otras personas no significa que te quiten los tuyos. Los derechos no se reparten, no son un pay”.

Susana López Siller: Mamá de dos, psicóloga, soñadora y feminista. Me apasionan los temas de salud mental, crianza y equidad de género, y cómo puedo aportar desde mis textos a crear una sociedad más justa. Escribir se ha vuelto mi terapia.
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