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LA CONFESIÓN DE LOS PECADOS

Por Dona Wiseman

Leí una lista de confesiones que compartió una amiga, de estos posts con los cuales algunas de nosotras nos identificamos.  Es reconfortante leer nuestras palabras y pensamientos en voz de otras.  No sé Uds. pero me gusta saberme acompañada, aunque comúnmente no me deje acompañar.  Esa es mi primera confesión.  No pido ayuda.  No hablo de mis necesidades, de hecho, a veces no reconozco mis necesidades, y a veces me niego a recibir la ayuda que está ya ofrecida.  Decía uno de mis grandes maestros que la confesión de los pecados es esencial para la transformación.  Esta confesión se trata de una declaración de la propia verdad, no para buscar el perdón de nadie, sino para sacar de las sombras esa parte del ser que escondemos con tanto esfuerzo.  Si sigo el formato del post, éstas son mis confesiones:

…en mi mente planeo conversaciones y escenarios que nunca se van a llevar a cabo.

…lloro de cansancio.

…se me para el corazón cuando alguien me dice que quiere hablar conmigo o hacerme una pregunta, pero después.  Sufriré inventando historias posibles e imposibles hasta que me digan de qué se trata. 

…reviso mucho lo que hice o dije para ver si encuentro errores.

…me quedo con muchas cosas que quisiera decir.

…no sé cómo contestar la pregunta, “¿Estás bien?”  Siempre digo que sí.

…la música me hace olvidar el mundo real.

…tengo gustos culposos en la música.

…tengo la intuición muy aguda.  Veo más de lo que admito y a veces dudo de lo que veo.

…tengo episodios de ansiedad y depresión, y cargo con mucho estrés.

…hay una lista muy larga de comidas que no me gustan y si me invitas a comer tendré que comentar esa lista, aunque por lo general lo evito.

…los gatos me ponen contenta, especialmente si son chiquitos.

…soy algo torpe socialmente, quizás mucho.

…el día que nació mi primer nieto sentí el alivio de haber terminado mi trabajo de mamá.

…no sé qué contestar cuando me piden respuestas que no tengo.  Siento que debo tener una respuesta.

…me gustaría poder arreglar la vida de todos, porque así estaría yo cómoda.

…me desagrada que me mientan.

…no me gusta desperdiciar comida.  Soy experta en hacer comidas completas partiendo de un refrigerador casi vacío.

…me encantan las series colombianas, telenovelezcas y así.

…adoro a James Spader en Blacklist.

…no me gustan los pasteles.

…me cae mal que insistan en que haga algo que no quiero hacer.

…tengo todos los grupos de Whatsapp en silencio.

…me puse mis primeros jeans en secundaria y siguen siendo mi ropa preferida.

…mi estación favorita es el otoño.  Me gusta usar jeans y suéteres ligeros y aguados.

…me visto para cubrir mi panza. Con frecuencia no me gusta lo que veo en el espejo.

…no soy tan organizada como parece y muchas veces dejo de hacer cosas importantes por hacer algo que quiero hacer en el momento.

Estoy segura de que hay muchas otras cosas que podría escribir.  Sé que las hay.  Cosas más fuertes, algunas de las cuales sigo intentando esconder hasta de mi misma.  No me es fácil esconderme de mi misma.  Tengo muchos años trabajando conmigo mismo y mis verdades me salen al encuentro como los monstruos que parecen ser.  Pero no, no son monstruos, son verdades, como las de todos los seres humanos.  Cada vez que he enfrentado una de mis verdades he sentido una incomodidad paralizante seguido de un gran alivio, una liberación.  Te invito a hacer una lista propia.  Seguramente encontrarás cosas que querrás abrir con otras personas, para sentir la liberación y ya no tener que cuidar tanto las apariencias.  ¡Ese juego sí pesa!

Dona Wiseman: Psicoterapeuta, poeta, traductora y actriz. Maestra de inglés por casualidad del destino. Poeta como resultado del proceso personal que libera al ser. Madre de 4, abuela de 5. La vida sigue.
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