Entrevista por NES / Fotografías Karina Briones
Pertenezco a una familia de comerciantes de Torreón, Coahuila. El comercio siempre fue parte de mi vida y, hace más de 47 años, pude comenzar a materializar un sueño muy personal: abrir La Perla.
Al llegar a Saltillo me di cuenta de que existía una necesidad real, un espacio donde las personas pudieran encontrar materiales de costura, estambres para tejer, artículos para manualidades y arreglos florales. Así nació La Perla, como respuesta a una ciudad con gran potencial y muchas ganas de crear.
Emprender siendo mujer
Emprender no fue sencillo. Lo más difícil fue aprender a conocer una enorme variedad de productos, todos distintos entre sí, y abrirme camino como mujer en un entorno donde no era común hacerlo. También significó encontrar el equilibrio entre el negocio y la familia. Yo quería tener a mis hijos siempre cerca; al más pequeño le daba pecho y lo cargaba en un portabebé detrás del mostrador. Lo más emocionante, sin duda, fue ver entrar a mis primeras clientas y construir con ellas una relación cercana que se mantuvo durante décadas.
Compartir conocimiento para transformar vidas
Viví en Monterrey y Guadalajara, y viajaba constantemente a la Ciudad de México para traer mercancía. Con el tiempo, comencé a traer maestras para impartir cursos a nuestras clientas. Ver cómo esos talleres transformaban la vida de muchas mujeres fue profundamente satisfactorio. Gracias a ese aprendizaje, varias iniciaron sus propios negocios y lograron apoyar a sus familias. Las primeras muñecas hechas a mano que realizamos fueron un éxito y marcaron una etapa muy especial.
Los valores que nos sostienen
La Perla ha sobrevivido y evolucionado gracias a valores muy claros: amar el comercio, atender con gusto y conocer a nuestros clientes, respetar y querer a nuestras empleadas —porque ellas son lo más importante— y cumplir siempre a tiempo con los proveedores. Estos principios han sido la base de todo lo que hemos construido.
Fe, constancia y propósito
Después de casi cinco décadas, el aprendizaje más valioso ha sido confirmar que, con fe, disciplina y la guía de Dios, incluso los sueños que parecen imposibles pueden tomar forma. El trabajo constante, la honestidad y la perseverancia, cuando se caminan de la mano de Dios, convierten cualquier esfuerzo en una realidad duradera.
Un legado para las nuevas generaciones
Me gustaría que La Perla fuera recordada como un negocio nacido del esfuerzo y el entusiasmo, levantado por una mujer que creyó en su capacidad y que, con trabajo diario, creó una empresa que no solo vendió productos, sino que compartió una idea poderosa: las mujeres podemos salir adelante. Si pudiera hablar con la Tony de 20 años, le diría: sé firme, no tengas miedo, vas a realizar todos tus sueños. Confía en Dios y en ti misma.
Porque La Perla no solo es una tienda, es un lugar para generar ideas creativas.
Este artículo forma parte de nuestra edición especial impresa de DICIEMBRE 2025 – ENERO 2026: HONOR A QUIEN HONOR MERECE