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BRENDA CASTILLO: Sin renunciar a lo justo

Entrevista por NES / Fotografías GOGA

Brenda Castillo, abogada laboralista y ex jueza del tribunal laboral, comparte cómo la vocación, la justicia y la preparación constante pueden convivir con los sueños personales sin tener que sacrificar nuestra esencia.

Brenda, esta edición gira en torno a no renunciar a nuestros sueños.

¿Qué significa para ti esa frase?

Para mí significa no traicionarte, incluso cuando el camino se vuelve complejo. Muchas veces pensamos que perseguir un sueño profesional implica renunciar a nuestra sensibilidad, a nuestra vida personal o incluso a nuestra estabilidad. Yo entendí que no tenía que elegir entre ser firme o ser humana. Podía ejercer el Derecho con rigor técnico, pero también con conciencia social.

No renunciar a mis sueños fue decidir que mi vocación no solo era litigar o juzgar, sino contribuir a transformar la forma en que se viven las relaciones laborales en México.

Fuiste jueza del tribunal laboral. ¿Cómo marcó esa etapa tu vida profesional у personal?

Ser jueza fue una de las responsabilidades más profundas que he tenido. Cuando estás en esa posición entiendes que no trabajas con papeles, trabajas con historias humanas. Detrás de cada expediente hay familias, estabilidad económica, dignidad.

Aprendí que la justicia no es fría. La ley es técnica, pero su aplicación tiene consecuencias reales. Esa etapa me dio una visión muy clara: los conflictos laborales muchas veces pudieron evitarse con prevención, información y acompañamiento adecuado.

También me enseñó disciplina, temple y una enorme responsabilidad ética.

Hoy eres especialista en el nuevo sistema de justicia laboral en México y pionera en Compliance Laboral. ¿Qué representa esta transformación?

El nuevo sistema laboral cambió profundamente la manera en que se resuelven los conflictos. Antes, los juicios podían durar años. Hoy el modelo privilegia la conciliación, la oralidad y la resolución más ágil.

Esto no solo es un cambio procesal; es un cambio de mentalidad. Nos invita a prevenir antes que reaccionar. A dialogar antes que confrontar. A profesionalizar las relaciones laborales desde la raíz.

Para mí, este nuevo sistema representa una oportunidad de construir cultura laboral, no solo defender casos.

Trabajas acompañando a dueños de pequeñas y medianas empresas, áreas de recursos humanos y responsables de relaciones laborales. ¿Cuál es el mayor reto que enfrentan hoy?

El mayor reto es entender que el cumplimiento de la ley no es opcional ni reactivo. Muchas empresas buscan asesoría cuando ya enfrentan una demanda laboral o una inspección.

Mi trabajo es ayudarles a prevenir, a estructurar correctamente contratos, reglamentos internos, políticas, procesos de terminación laboral y cumplimiento con la Ley Federal del Trabajo y las normas de la STPS.

Cuando una empresa actúa con estrategia jurídica desde el inicio, protege su patrimonio, su reputación y la estabilidad de sus equipos.

¿Cómo logras equilibrar la defensa empresarial con la visión humana del trabajador?

Entendiendo que no son opuestos. Una empresa ordenada, informada y legalmente estructurada también protege al trabajador.

La claridad genera certeza para ambas partes.

Yo no trabajo desde la confrontación, sino desde la construcción. Creo firmemente que la prevención y la capacitación reducen conflictos y fortalecen el clima laboral.

La justicia laboral no debe vivirse como una guerra; puede vivirse como un sistema de equilibrio.

Como mujer en el ámbito jurídico, ¿sentiste que debías demostrar más?

Sí. El ámbito legal ha sido históricamente exigente para las mujeres. En muchos espacios todavía es necesario demostrar
preparación constante, firmeza y liderazgo.

Pero con el tiempo comprendí que no debía endurecerme para encajar. Mi fortaleza está en mi preparación técnica, mi experiencia como jueza y mi convicción ética.

Ser mujer no es una desventaja en el derecho laboral. Al contrario: la empatía y la sensibilidad son herramientas poderosas cuando se combinan con conocimiento sólido.

¿Alguna vez sentiste que debías elegir entre tu vida personal y tu desarrollo profesional?

Como muchas mujeres, he tenido que organizar, priorizar y reorganizar etapas.

Pero aprendí que los sueños no se abandonan, se adaptan.

No se trata de tener todo al mismo tiempo, sino de avanzar con estrategia.

La preparación constante ha sido clave en mi camino. La actualización en el nuevo sistema laboral, la formación especializada y la experiencia práctica me han permitido crecer sin perder dirección.

¿Cuál es el error más común que observas en materia laboral?

Pensar que el derecho laboral es un problema que se atiende cuando explota. La prevención es siempre más económica que el litigio.

Muchas empresas no documentan adecuadamente, no capacitan a sus líderes en manejo de personal o desconocen cambios normativos importantes. Eso genera vulnerabilidad

La cultura del cumplimiento debe ser parte del ADN empresarial.

¿Qué le dirías a las mujeres —madres, emprendedoras, profesionistas— que sienten que deben renunciar a su sueño por estabilidad?

Que el sueño no desaparece cuando lo ignoramos; solo se pospone.

Se puede construir con inteligencia. Se puede planear. Se puede estudiar, capacitarse y prepararse mientras se cumplen otras responsabilidades.

No renunciar a nuestros sueños no significa actuar sin estrategia. Significa no olvidar quiénes somos y qué queremos aportar al mundo.

Para cerrar, ¿qué representa para ti la justicia?

La justicia es equilibrio. Es técnica y humanidad al mismo tiempo. Es orden, pero también dignidad.

Y, sobre todo, es la posibilidad de que nadie tenga que renunciar a lo que le corresponde por desconocimiento o miedo.

Este artículo forma parte de nuestra edición especial impresa de MARZO – ABRIL 2026: NO RENUNCIES

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