Por Sara Serrato
Hace poco cambié de ginecóloga. Durante mucho tiempo pensé que la que tenía era buena, pero la realidad es que no lo era: su forma de tratar a las pacientes se sentía anticuada, como si el tiempo no hubiera pasado para ella. Eso me hizo pensar: ¿cuántas mujeres están en mi misma posición?
En mi trabajo, la mayoría somos mujeres y hace unas semanas platicamos justo de esto: de nuestros ginecólogos. Las compañeras de más de 40 años dijeron que prefieren que las atienda un hombre porque “les da seguridad”. Las menores de esa edad opinamos lo contrario: preferimos una doctora, porque un hombre, por más preparado que esté, nunca podrá conocer el cuerpo femenino desde adentro. Eso, de entrada, nos genera menos confianza. (Estoy generalizan-do; tampoco digo que todos sean así). Dos generaciones, dos formas distintas de confiar.
Con mi nueva ginecóloga tuve otra sorpresa.
Me dijo que, por mi edad, me corresponde hacerme la prueba de VPH, y yo no lo sabía. Me acordé entonces de cuando salió la vacuna contra el virus del papiloma humano y se volvió viral el mito de que era “lo peor que podías hacerles a tus hijas”. Han pasado más de diez años y todavía cargamos con muchas de esas dudas.
Ahí empecé a preguntarme qué tan poco sabemos sobre lo que deberíamos hacer como mujeres según nuestra edad: qué revisiones necesitamos, cuándo y por qué. En México tenemos una enorme falta de cultura en salud femenina. Hay demasiados mitos y desinformación disfrazada de “consejo de tía”, mientras vivimos saturadas de información que no siempre es verdadera.
Los números lo muestran. Según la Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual 2025, el 66 % de las mujeres recibió poca o nada de información cuando tuvo su primera menstruación y apenas el 4% la aprendió en la escuela. Además, la transmisión de este conocimiento de madre a hija cayó de 46 % a 22 % en solo tres años.
Con la menopausia y la perimenopausia ocurre algo parecido. Un estudio de Sin Reglas, realizado en 2024, señala que el 80% de las mexicanas sabe poco o nada sobre esta etapa y que el 90 % presenta síntomas sin saber que están relacionados con ella.
Lo mismo sucede con la salud sexual, los anticonceptivos y enfermedades como la endometriosis. Una de cada diez mujeres en edad reproductiva la padece y el diagnóstico puede tardar años. Seguimos hablando poco de estos temas y, cuando lo hacemos, muchas veces llegamos tarde.
El reto es informarnos mejor y evitar que las niñas de hoy crezcan con el mismo vacio que cargamos nosotras. Está en nosotras —mamás, futuras mamás, hermanas, tías, primas, sobrinas y abuelas— tener la curiosidad de aprender y compartir información confiable con quienes vienen detrás.
Porque en un país donde todavía existe tanto machismo, informarnos también es una forma de romperlo.
Referencias: UNICEF México, Segunda Encuesta Nacional de Gestión Menstrual 2025; Excélsior; SWI swis-sinfo.ch; Infobae; Este País; Vértigo Político; ENSANUT Continua 2023, INSP; La Razón.