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A la banca

Por Daniella Monarez

Migraña. A mitad de la carretera, terminé atendida por los paramédicos de la autopista.

Estrés, calor extremo, cambio de residencia a la ciudad más contaminada de México, hipoglucemia (1 barrita en 8 horas), en fin, pudo haber sido todo y al final resultó nada.

Porque nada es lo que se cree que es el estrés.

A pesar de que hoy en día se reconoce al estrés laboral como uno de los principales problemas para la salud de los trabajadores según la OMS, se sigue menospreciando a éste estado.

Las exigencias laborales cada vez son más altas, los sacrificios más fuertes y el descanso menos. Pueden ser muchas las salidas de escape, como dolores musculares o de cabeza, problemas para dormir, hipertensión, poca paciencia y sus debidas consecuencias, como regaños exagerados y  sobrerreacciones.

Es una realidad que el estrés puede tener un efecto perjudicial en la salud, o inclusive agravar cualquier enfermedad ya existente.

Ponerle atención a nuestro cuerpo es el primer paso para detectar cualquier síntoma relacionado, no dejar pasar ningún dolorcito, lunar nuevo, o psicosis reciente, como limpiar el celular cada vez que alguien llama por teléfono. La frase de la “naturaleza es sabia” siempre será válida, solo nosotros conocemos a la perfección lo que es normal en nosotras mismas, tocamos el tema en octubre pasado en alusión al cáncer de mama, pues bien, aplica para todo el cuerpo.

Dejar de comprometernos a situaciones que solo se cumplirían si estiramos de más nuestro horario o sacrificamos algún momento de recreación, es una manera válida de cuidarnos también, tomar un respiro, un par de días libres y hacer algo de ejercicio puede ayudar a hacernos sentir bien.

Si bien es cierto que para obtener lo que deseamos hay que trabajar, de vez en cuando consentir al cuerpo va a resultar más beneficioso que laborar horas extras, incluso aunque adoremos nuestro trabajo, tal cual hago yo.

En momentos de intenso estrés me gusta recordar que incluso Dios se tomó un día de descanso después de crear el universo. Creo firmemente que en su momento todo cobrará factura.

El cuerpo es más justo que la vida.

Apapachémonos.

 

 

 

 

 

 

Mis últimas dos enfermedades las ha provocado el estrés, inestabilidad mandibular y ahora, migraña.

Daniella Monárez: Soy médico general y desde hace un año y medio inicié mi travesía en la residencia para la especialidad de Anestesiología, la que se ha convertido mi más grande pasión. Volví a nacer cuando me convertí en madre de una hermosa niña. Fanática del béisbol, amante de las ofertas y las ventas de segunda. Ando por la vida sin equipo de protección y me encantaría tener la condición necesaria para ser toda una biker. Feliz de respirar, honro cada uno de los días que he vivido y agradezco a Dios que me permita seguir intercambiando oxígeno (qué sería de un doctor sin su frase rimbombante).
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