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¿TE GUSTO?

Por Dona Wiseman

“¿En serio crees que la/lo/le/lx visto desnuda/o/e/x solo porque se quitó la ropa?”  Te pido que leas el texto de la imagen sin necesidad de asignarle un género a y de quien se escribe.  En la imagen dice que fue escrito por Bukowski.  No creo.  Encontré el texto con “autor desconocido” en algún sitio, pero no di con un autor desde una fuente fidedigna.  Eso ahorita no importa.

Muchas veces me ha preguntado alguien si tal o cual hombre me gusta.  Ya sabes, el grupo de amigas que quieren saber si compartimos gustos en hombres.  O, incluso, algún hombre me ha preguntado si me gusta él, así de la nada casi.  Una vez me quejé públicamente porque un hombre a quien jamás había (ni he) visto en persona me dijo que yo le gustaba.  Eso me ha pasado muchas veces.  Fui severamente criticada, especialmente por algunos hombres, por mi actitud al cuestionar, queriendo saber cómo chingados podía decir el hombre que yo le gustaba sin haberme siquiera visto en persona, y sin haber conversado cuando menos un poco.  Pero, aunque soy mamona admitida, no estaba siendo mamona en ese cuestionamiento en particular, cuando menos no era mi intención.

El texto arriba me revindica.  Para saber si alguien me gusta, para decir que conozco un poco de alguien, para pensar siquiera que quiero algo con ese alguien (aunque se algo que dure un par de horas), yo necesito vislumbrar sus sueños, poder ver su corazón roto, ver qué le apasiona.  Requiero escucharlo reír y llorar, o cuando menos sospechar una lágrima en el borde del ojo.  Necesito saber de dónde viene y cómo llegó aquí.  Quiero saber qué música le gusta, aunque me diga que banda y agregue que “sí, mamacita, soy naquito”.  No es asunto de coincidir en todo, tal vez ni en mucho, es asunto de mirarnos.  Quiero escucharlo hablar de las comidas y las experiencias que saborea.  Y no me hace ruido si me habla de las 500 mujeres que han pasado por su vida. 

Para saber si un hombre me gusta, o si quiero acercarme más, o si quiero verlo desnudo, primero quiero que se siente un poco más cerca, o que hable en voz alta.  Quiero explorar su energía y percibir a qué vibra.  Quiero saber si me ve como persona, si se fija, si hace la tarea.  También deseo que se muestre, que sea quien es.  Necesito saber si puedo estar a milímetros de su piel sin sentir la necesidad de alejarme, de poner distancia.  Requiero intuir si deseo hablarle de mí.  Necesito saber si me escucha.  Y si estira la mano, ¿cómo será mi reacción? Y lo que más necesito saber es si me permitirá pasar por todos estos filtros para poder responder a la pregunta, “¿Te gusto?”

No hablo de enamorarme ni de planear una vida juntos.  Estoy hablando de vernos.  Estoy hablando de tomarlo y que me tome como persona, con respeto y aceptación.  Entonces, y solo entonces podré decirte si me gustas o no.

Dona Wiseman: Psicoterapeuta, poeta, traductora y actriz. Maestra de inglés por casualidad del destino. Poeta como resultado del proceso personal que libera al ser. Madre de 4, abuela de 5. La vida sigue.
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