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La cinco cuarenta y tres

Por Clara F. Zapata Tarrés

Los pantalones se quedaron colgados en el balcón. No hay espacio dentro. Es el silencio de las cinco cuarenta y tres.

Aquí nací pero traigo rezagadas todas las historias. Son muros de la Colonia que han heredado las caras aztecas de hoy. Mucha ropa, muchos pantalones de mezclilla tendidos al revés.

Para que se sequen mejor.

Se oye el silencio con voces y de pronto un gato que maulla.

Por la calle estrecha también pasa una caja de trailer con letras chinas. Y los famosos diablitos- “Ahí va el golpe” decían a toda velocidad.

Es la otra ciudad, otro olor, otros pavimentos, otros pasos y cuatro magnolias blancas que sobreviven renaciendo en el asfalto.

Jugo de mandarina listo para llevar.

Y estás tú. Parada con tu mochila lista para tomar el camión para ir a trabajar. Elegante. Mochila escolar, tacones.

Fascinante y sorprendente descubrir cada año ese lugar dónde las culturas se cruzan, se empalman. Ojos verdes redondos chilenos los míos. Se enfrentan a los ojos rasgados chinos, coreanos, aztecas.

Una china se posa en plena lagunilla para ofrecer arroz frito, chop suey en cajita… Nueva York en Tepito.

La migración es permanente. Poder. Belinda es la diva de los Angeles Azules. Pero se asoma cumbia sobre el río suena también…

La libertad de asoma por cada ventana. Cada quién hace lo que puede pero más lo que quiere. Ahí está. Es comunidad.

Clara Zapata: Soy Clara, etnóloga chilena-mexicana. Tengo dos hermosas hijas, Rebeca y María José, con Joel, mi regiomontano amado. La libertad y la justicia son mi motor. Creo plenamente en que la maternidad a través de la lactancia puede crear un mundo más pacífico y equitativo y por eso acompaño a familias que han decidido amamantar. Amo la escritura, la cultura y la educación.
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