Por Marycarmen Urrieta
Me parece increíble que una historia ambientada en 1910 pueda sentirse tan fresca. abierta de mente, apasionada y llena de color. Así descubrí Mal de amores, la serie de Netflix basada en la novela de Ángeles Mastretta y dirigida por su hija, Catalina Aguilar Mastretta.
La historia se desarrolla en Puebla, en los años previos a la Revolución Mexicana, y sigue a Emilia Sauri (Renata Vaca), una mujer que decide romper varios moldes de su época.
Mientras la mayoría de las jóvenes estaban destinadas a casarse, Emilia quiere estudiar y convertirse en médica, una profesión considerada exclusivamente para hombres. Y, como si eso fuera poco, decide amar a dos hombres: Daniel Cuenca (Juan Pablo Fuentes) y Antonio Zavalza (Iván Amozurrutia), bajo sus propias reglas.
Lo que más me gustó es que Emilia no está sola en su manera de entender la libertad. Crece en una familia donde sus padres le permiten preguntar, pensar, equivocarse y decidir. Su padre, Diego Sauri, y su madre, Josefa Veytia, construyen con ella una relación basada en la confianza y el amor, algo que resulta profundamente revolucionario para la época.
Y entonces está la tía Milagros (Cassandra Ciangherotti), un personaje que, confieso, me encantó.
Libre, irreverente, inteligente y comprometida con sus ideales, participa activamente en los movimientos contra el gobierno de Porfirio Díaz. Es de esas mujeres que entran en escena y sabes que algo interesante va a suceder.
También disfruté muchísimo la historia de amor entre Emilia y Daniel. Los vemos desde niños, compartiendo juegos, aventuras y esa complicidad que poco a poco se transforma en algo más. Hay algo muy bonito en recordar a ese primer amor: la persona que te conoció antes de que supieras quién ibas a ser.
La aparición de Antonio llevará a Emilia por otro camino y la enfrentará a decisiones para las que quizá nunca estuvo preparada, pero que asumirá con libertad, amor y valentía.
Además de la historia, me fascinó la producción. El vestuario, los colores, los accesorios y los escenarios logran transportarnos al México de principios del siglo XX. La casa de los Sauri, la botica y la casa de la tía Milagros están llenas de detalles que hacen que realmente sintamos que estamos ahí.
Pero, sobre todo, Mal de amores me hizo pensar en las mujeres que, mucho antes de que hablar de libertad femenina fuera algo cotidiano, ya estaban cuestionando las reglas que les habían impuesto.
Quizá por eso disfruté tanto esta serie: porque habla de la pasión en todas sus formas. La pasión por una persona, por una profesión, por los ideales y, sobre todo, por la libertad de elegir la vida que queremos vivir.
Y eso, para mí, siempre será una historia que vale la pena contar.
MAL DE AMORES
Dirige: Catalina Aguilar Mastretta
Actúan: Renata Vaca, Juan Pablo Fuentes e Iván Amozurrutia.
Dónde verla: Netflix