X

LÓGICA PRIVADA

Por Alma Chávez

Del término de “inteligencia privada” de Alfred Adler, Rudolf Dreikurs quién fue su discípulo adaptó el concepto y llamó “Lógica Privada” a la valoración que tiene cada persona acerca de sí mismos, acerca de los demás y acerca del mundo, lo describe como un significado privado ya que es único de cada persona.

Nuestra lógica privada ya existía desde antes de que incluso fuéramos concebidos, debido a que  nuestros padres, abuelos y ancestros fueron pasando de generación en generación información y creencias acerca de la vida y a pesar de que se van adaptando según el contexto, los pensamientos y sistemas de creencias van forjándose de una u otra manera.

De igual forma nuestra lógica privada se construye desde el vientre de nuestra madre, esto por la conexión tanto emocional como física que tenemos con ellas, de tal manera que las situaciones que vive una madre durante el embarazo afectan directamente a la personalidad de un ser humano y en este punto me gustaría compartir mi experiencia.

Tengo 3 hijos que han sido mis grandes maestros en este camino de la crianza, y me he sorprendido acerca de la personalidad que tiene cada uno de ellos según las vivencias que tuve en cada embarazo. Mi primer embarazo fue muy tranquilo y a pesar de los síntomas que presenté durante los 3 meses, la ilusión de ser madre y la misma ignorancia de lo que representaba tener un hijo, pasar por un parto y todo lo que implica me mantenía relajada. Asistí a todas las reuniones y clases de maternidad, recuerdo hasta mis clases de yoga para embarazada. Quiero aceptar que deseaba una niña ya que tuve 4 hermanos y cuándo supe que efectivamente era una niña me emocioné inexplicablemente. Me imagino que si hubiera sido varón algo hubiera influido también.  Nació mi hija Alma, quien ahora a sus 11 años es una niña muy tranquila y siempre presentó seguridad en sí misma.  Me embaracé pronto por segunda ocasión ya que así lo deseaba, pero éste embarazo tristemente terminó a la octava semana en un aborto espontáneo por causas naturales. Me embaracé por tercera ocasión y puedo compartir que tenía un pavor a que me volviera a pasar lo mismo y presenté algunas complicaciones en los primeros meses por lo que estuve en reposo y con tratamiento hasta los 4 meses de gestación, los síntomas del embarazo se prolongaron hasta casi el octavo mes y durante ese embarazo tuvimos una pérdida familiar. Nació Sara Lucía, muy amada y esperada, ella dormía cargada todo el tiempo y lloraba mucho más que mi primer hija. Creció muy amada pero se tardó en caminar, la notaba insegura, posteriormente presentó problema de lenguaje, el cuál con unas terapias pudo superar pero siempre presentando miedos por experiencias nuevas. Ella se convirtió en la chiquita de en medio ya que me embaracé nuevamente y tuve un varón. Sabía en el fondo que era mi último embarazo así que me dispuse a disfrutarlo y aunque tenía ya a dos chiquitas y mi vida era muy activa con ellas dos, estaba muy feliz de no presentar ninguna complicación así que finalmente nació Diego, quien observaba a sus hermanas todo el tiempo y fue un bebé muy tranquilo, dormilón y paciente.

 Para las que somos madres de más de un chiquito, podemos comprobarlo observando rasgos de personalidad que presentan nuestros hijos y relacionarlos con vivencias que tuvimos cuándo estábamos embarazadas.

La lógica privada también incluye la influencia de las personalidades de nuestros padres o mentores, la forma en la que se llevaban nuestros padres entre ellos también define en gran medida la manera en la que nos relacionamos con nuestras parejas.

Así como influye también el orden de nacimiento,  el ambiente donde crecemos, es decir, el clima, el ecosistema y todo lo que nos rodea dentro de la comunidad donde vivimos de niños afecta directamente en nuestra personalidad, si había árboles, si era una ciudad urbanizada, si era una zona rural y cualquier característica en particular del lugar donde nos criamos los primeros años de vida.

La atmósfera familiar se refiere a la dinámica que había en nuestra familia en nuestros primeros años de vida, este estilo de vida refleja una orientación inconsciente en un adulto para la toma de decisiones y los métodos que lleva para conseguir sus metas ya que en este punto se ven involucrados los valores que nos inculcaron, ¿Qué atmósfera vivías? Ordenada, caótica, tranquila o pacífica, autoritaria o permisiva, etc. Otro factor importante relacionado a este punto responde a la pregunta: ¿De qué manera se enfrentaban los problemas cotidianos? ¿Cuál era tu relación afectiva con tus padres? ¿Qué creencias acerca de la vida te inculcaron? Lo que te enseñaron acerca del trabajo, matrimonio, sexo, enfermedades, etc. define la interpretación y percepción que tenemos de la vida.

Nuestra herencia genética es otra característica que no podemos dejar a un lado, cuántas veces hemos escuchado que somos igualitos a un familiar hablando físicamente o incluso en cuestiones de personalidad y temperamento. Si crecimos con alguna situación física en particular también influye en la manera en la que vemos el mundo.

Así que entender a una persona requiere de empatía. Para una mejor convivencia, valorar la diversidad que existe entre los seres humanos es esencial, incluso creciendo en la misma familia y compartiendo experiencias y características de crianza similares. Cuando juzgamos o criticamos las decisiones de los demás estamos tratando de entender la situación desde nuestra lógica privada, qué por lo regular es muy diferente, así que el día de hoy te invito a que mejores la convivencia con los que te rodeen entendiendo un poco más su lógica privada, te enganches menos con sus decisiones o reacciones y abraces tu propia lógica, tus creencias y el cómo llegaste a ser TÚ mismo.

Alma Lorena Chávez: Mamá de 3, dos niñas y un varón, apasionada de la crianza con amor y de construir un mundo mejor. Empresaria y maestra, amante de la naturaleza, de la cocina y de pasar tiempo con mi familia.
Related Post