ROSA IDALIA NARRO: Ciencia que cuida la vida

Entrevista por NES / Fotografías Karina Briones


Descubrí que la química sería el camino desde el cual podía aportar algo valioso al mundo al terminar la preparatoria. Para mí, la química dejó de ser solo una ciencia exacta y se convirtió en una herramienta para transformar problemas complejos en soluciones con impacto social real.

Herencia que inspira

A esta convicción se sumó una motivación profundamente personal. Siempre he sentido una gran admiración por mi padre, ingeniero químico, cuya trayectoria en la industria azucarera y posterior emprendimiento, incluso después de jubilarse, me enseñaron que el conocimiento cobra sentido cuando se pone al servicio de los demás. Su ejemplo fue determinante para que yo buscara mi propia manera de contribuir al mundo desde la ciencia.

Cuando la investigación toca la vida real

Mi acercamiento a la investigación aplicada en salud surgió de la convergencia de dos experiencias decisivas. En el ámbito académico, conocí de cerca uno de los problemas más graves y persistentes de los hospitales: las infecciones nosocomiales asociadas al uso de catéteres urinarios, cardiacos, de hemodiálisis y tubos endotraqueales, cuyo uso se intensificó durante la pandemia.

La ciencia vista desde la experiencia humana

Casi al mismo tiempo, viví una experiencia personal que marcó mi manera de entender la investigación. Una persona muy cercana a mí enfrentó complicaciones severas derivadas de una diabetes mal controlada.

Durante su tratamiento, el uso constante de catéteres y las infecciones asociadas me permitieron ver de forma directa cómo la investigación científica puede incidir profundamente en la vida de las personas.

Catéteres, infecciones y un problema de salud pública

Mis investigaciones se centran en el desarrollo de catéteres antibacterianos, un tema estrechamente vinculado con un problema serio de salud pública. Las infecciones asociadas a estos dispositivos incrementan la morbilidad y la mortalidad, prolongan las estancias hospitalarias, elevan los costos de atención y favorecen la resistencia bacteriana.

Nuestro proyecto busca una alternativa a los recubrimientos tradicionales basados en biocidas sintéticos. Combinamos la modificación superficial por plasma de aire con extractos naturales como Larrea tridentata y Punica granatum. Los resultados han mostrado una actividad antibacteriana eficaz frente a bacterias clínicas relevantes, así como una biocompatibilidad aceptable en modelos in vitro e in vivo.

Tecnología con impacto clínico

Este enfoque abre la posibilidad de desarrollar dispositivos médicos más seguros, sustentables y alineados con los principios de la Química Verde. En el mediano y largo plazo, estos avances podrían disminuir la incidencia de infecciones hospitalarias, reducir el uso indiscriminado de antibióticos y mejorar la calidad de la atención en los sistemas de salud.

Elegí enfocarme en dispositivos médicos porque es un campo donde la química y la ciencia de materiales generan impactos directos y significativos en la salud de las personas. Modificar la superficie de un polímero mediante tecnología de plasma no es solo un ejercicio académico: puede traducirse en menos infecciones, mayor seguridad clínica y una atención más humana. Además, me permite integrar tres aspectos que guían mi trabajo: el rigor científico, el impacto clínico real y el compromiso con la sustentabilidad.

Hacer ciencia desde Coahuila

Desarrollar investigación de alto impacto desde Coahuila ha sido un reto constante, pero también una demostración de que la ciencia de calidad no depende del lugar, sino del propósito, la perseverancia y el compromiso social. Ser mujer en la ciencia ha implicado abrirme paso en espacios tradicionalmente masculinos, pero cada obstáculo se convirtió en un motor. Saber que mi trayectoria puede inspirar a otras mujeres y abrir camino a nuevas generaciones es una de las mayores recompensas de mi vida profesional. Mi misión es clara: poner la ciencia al servicio de la vida, convertir el conocimiento en bienestar y esperanza, e inspirar a más mujeres a transformar el futuro desde la ciencia.

Este artículo forma parte de nuestra edición especial impresa de DICIEMBRE 2025 – ENERO 2026: HONOR A QUIEN HONOR MERECE

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