Entrevista por NES / Fotografías Karina Briones
Lo que me enamoró del documental fue la posibilidad de contar historias de personas que, de manera generosa, abren su corazón y sus vidas. Me mueve profundamente el documental de creación porque permite sumar, desde el modesto oficio de cineasta, a la transformación social y cultural del entorno que habitamos, siempre desde una mirada poética. Me identifico con esa frase que dice: “nada de lo que pasa en el mundo y en el universo me es ajeno”. Desde ahí miro y desde ahí filmo.

Historias que me transforman
Cada historia y cada personaje me transforma. Disfruto cada parte del proceso: desde la idea primigenia hasta el último fotograma, pero sobre todo el momento en que las personas que le dieron vida a la historia y el público la miran. Ese instante en que la película deja de pertenecerte y te trasciende es profundamente mágico.

Hay proyectos que me han marcado de manera especial por la sensibilidad, la sabiduría y la resiliencia de sus protagonistas. Documentales como La muerte viva, Gertrudis Blues, La semilla en la tierra y Hallazgo —este último sobre la desaparición forzada, realizado con familias buscadoras del Grupo Vida en la región Laguna de Coahuila— forman parte de mí. También guardo un profundo cariño por Indio, un largometraje documental inacabado sobre Don Emilio “Indio” Fernández, que algún día terminaré.
La ficción como territorio de exploración
Aunque el documental ha sido mi eje, también he escrito, producido y dirigido algunos cortometrajes de ficción. Concierto para violín, mi trabajo de grado en la escuela de cine, ocupa un lugar muy especial en mi memoria: lo rodé completamente en locaciones del sureste de Coahuila y conté con la complicidad invaluable de Gabriel García Márquez, uno de los fundadores de la escuela. Fue una aventura que reafirmó mi amor por contar historias desde la imagen.

Un festival sin fronteras
La creación del Festival Emilio “Indio” Fernández: Cine sin Fronteras ha sido uno de los proyectos más significativos de mi vida. Nació como un espacio pensado para las y los cineastas coahuilenses y para acercar al público a cinematografías que difícilmente llegan a nuestra región. Junto a un equipo pequeño pero comprometido, logramos construir un festival con actividades académicas y reconocimientos como el Premio La Perla. Aunque no hemos podido financiar nuevas ediciones, sigo confiando en que este proyecto encon- trará nuevamente el respaldo necesario. El cine necesita espacios donde encontrarse y dialogar.

Identidad y memoria
Sin identidad y sin memoria no existiríamos como humanidad. El cine, como las otras artes, nos permite tejer desde lo individual un nosotros más sensible y armónico. Es una herramienta que plasma y preserva nuestra memoria colectiva, desde las pinturas rupestres hasta el cine digital. Por eso me preocupa profundamente la falta de una verdadera vocación por preservar la memoria audiovisual en mi estado.
Aprender enseñando
Coordinar la cátedra de Dirección en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de Cuba ha sido una de las experiencias más hermosas de mi vida. Acommpañar a nuevas generaciones de cineastas fue también volver a ser estudiante. Hoy, muchos de ellos son figuras importantes del cine internacional, y eso me llena de orgullo.
Mirar desde lo femenino
Creo firmemente en la potencia transformadora de la mirada femenina. Celebró que cada vez más mujeres ocupen espacios detrás de la cámara en todas las áreas del cine. La diversidad de miradas enriquece nuestra forma de entender el mundo. Como dice Lucrecia Martel: “mujer ya sos”.

Elegir el cine
A veces dudo, a veces siento que falta mucho por hacer. He atravesado momentos difíciles, personales y profesionales, pero siempre vuelvo a impulsarme. Ser cineasta, ser documentalista, es lo que da sentido a mi vida. Y a quienes dudan de su voz, sólo puedo decirles: no duden. La duda es apenas el anuncio de una nueva estación.ría una cosa: no duden. Que cuando la duda aparezca, la dejen pasar como una hoja ligera movida por el viento, anunciando una nueva estación.
Este artículo forma parte de nuestra edición especial impresa de DICIEMBRE 2025 – ENERO 2026: HONOR A QUIEN HONOR MERECE
