Por Champaca Treviño
Hace unas semanas mi hija Alessia participó en un proyecto escolar: por equipos debían crear un producto, definir nombre e imagen, calcular costos, fijar precio y organizar la venta. El día llegó y regresó feliz: su equipo fue el de mayor venta.
Pero lo más importante no fue eso. Me dijo: “Mamá, quiero vender. Quiero tener un negocio”
No era la primera vez. Mi hijo Octavio, desde los seis años, también inventaba productos para vender.
Para mí, que soy consultora empresarial y amante de los negocios desde niña, ver esa chispa en ellos es profundamente emocionante. Siempre he creído que necesitamos reforzar en casa y en la escuela temas como finanzas, ahorro, emprendimiento y creatividad desde la infancia.
El liderazgo y el emprendimiento no empiezan en la adultez. Se construyen desde pequeños. Los niños tienen una capacidad natural para imaginar, crear y resolver problemas. Cuando fortalecemos esas habilidades, formamos personas capaces de generar oportunidades.
Y no, no se trata de presionarlos para que “tengan éxito” temprano. Claro que me han preguntado: “¿Y si la regañan? ¿Y si no vende nada? ¿Y si pierde el dinero?” Mi respuesta siempre es la misma: todo deja aprendizaje. Nuestra tarea es brindarles apoyo, herramientas y confianza.
La edad no está peleada con innovar. Si en ellos se enciende esa chispa, nuestro papel es ayudar a sostener la llama.
El emprendimiento infantil no empieza con un negocio formal. Comienza con una idea, un juego, un proyecto escolar, una curiosidad. Es una mentalidad que puede acompañarlos toda la vida.
Pero ninguna chispa crece sola. Necesita adultos que acompañen sin controlar.
Que celebren intentos, que aprendan de los errores y que permitan experimentar.
Hoy quiero compartirte siete claves para impulsar ese espíritu emprendedor en tus hijos:
1. Fomenta la confianza
Escúchalos. Sus ideas pueden sorprenderte. Cuando confían en lo que piensan, se atreven a proponer y liderar.
2. Estimula la creatividad
El emprendimiento nace de la imaginación. Más cons-trucción, arte y retos; menos celular y más acción.
3. Enséñales a resolver problemas
No siempre se gana. Permíteles enfrentar pequeños desafíos. Decir “no” también forma carácter y pensamiento estratégico.
4. Impulsa el trabajo en equipo
Aprender a escuchar, adaptarse y construir en conjunto es clave. Liderar no es solo destacar, es colaborar.
5. Promueve responsabilidad
Asignar tareas acordes a su edad fortalece disciplina y sentido de logro.
6. Convierte errores en aprendizaje
Intentar, fallar y volver a intentar es parte del proceso. No siempre se gana, pero siempre se aprende.
7. Apoya pequeños proyectos
Ventas escolares, manualidades o iniciativas solidarias enseñan planeación, organización y perseverancia. No preguntes cuánto ganó o perdió, pregúntate cuánto aprendió.
Formar niños líderes y emprendedores es sembrar la convicción de que pueden crear soluciones e impactar su entorno. Cuando aprenden a confiar en sus ideas desde pequeños, de adultos serán capaces de construir el futuro que imaginan.
Y como mamá, no hay nada más poderoso que verlos descubrir que sí pueden.