Por Clara Zapata
Ha llegado el verano. En algunos lugares comienzan las lluvias, el calor aumenta y, con él, también cambian algunas dinámicas de la lactancia. Una de las preguntas más frecuentes es si los bebés necesitan agua cuando hace mucho calor.
La respuesta es clara: si tu bebé tiene menos de seis meses y recibe lactancia materna exclusiva, no necesita agua, tés ni otros líquidos. Así lo recomiendan la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y La Liga de La Leche.
La leche humana es ex-traordinaria. Su composición cambia según las necesidades de cada bebé: si nació a término o de forma prematura, si está enfermo, su edad e incluso el clima.
Aproximadamente entre el 87 y el 88% de la leche materna es agua, por lo que también hidrata.
Durante los primeros días producimos calostro, una leche espesa y amarillenta, rica en inmunoglobulinas y nutrientes que funcionan como la primera protección del recién nacido. Conforme pasan los días, la leche cambia de aspecto y composición. Al inicio de cada toma suele ser más líquida para favorecer la hidratación y, al final, aumenta su contenido de grasa y otros nutrientes que aportan mayor saciedad.
Cuando un bebé se enferma, la leche también responde. Se vuelve más concentrada y rica en componentes inmunológicos que ayudan a fortalecer sus defensas.
La ciencia ha demostrado que existe una comunicación entre la saliva del bebé y el cuerpo de quien amamanta, conocida como retroalimentación inmunológica. Gracias a este proceso, la leche se adapta constantemente a las necesidades del bebé.
En verano es normal que los bebés pidan pecho con mayor frecuencia. Muchas veces realizan tomas más cortas, pero más seguidas, porque buscan hidratarse y regular su temperatura cor-poral. Si tu bebé ya tiene más de seis meses, además del pecho, puedes ofrecerle agua simple en un vaso adecuado para su edad.
Y tú también importas.
Quienes amamantan necesitan mantenerse bien hidratadas. Escucha las señales de tu cuerpo, toma agua durante el día y consume frutas ricas en líquidos, como sandía, melón o naranja. En medio de las actividades cotidianas es fácil olvidar nuestras propias necesidades, por eso vale la pena hacer pequeñas pausas para cuidarnos.
Este verano organiza tus salidas, lleva siempre una botella con agua y algunos refrigerios saludables.
Recuerda que cuando tú estás bien, también puedes disfrutar mejor la lactancia y acompañar a tu bebé con calma y bienestar.
¡Feliz verano y feliz lactancia!
Fuentes: Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF, La Liga de La Leche e investigación publicada en PubMed Central (PMC7402982).