Fotografia: Karina Briones / Entrevista: Diana Rodríguez
Cuando pienso en la niña que fui, recuerdo a una pequeña soñadora, creativa y curiosa. Me encantaba imaginar, jugar a las tienditas y soñar con recorrer el mundo. Nunca imaginé que la vida me llevaría por caminos tan distintos, pero tampoco imaginé la fuerza que descubriría dentro de mí.
Soy madre de tres hijos y ellos siempre han sido el motor de mi vida. Gracias a ellos entendí que el amor también significa levantarse cuando parece que ya no quedan fuerzas. Los momentos más dificiles llegaron sin avisar: la enfermedad de uno de mis hijos, mis propios problemas de salud, la pandemia que me obligó a cerrar tres sucursales de mi negocio y, años después, un divorcio tras casi tres décadas de vida en pareja.
Hubo momentos en los que sentí que lo estaba perdiendo todo. Hoy puedo decir que, en realidad, estaba descubriendo quién era.
Aprendí que la fortaleza también se construye
Cada una de esas experiencias cambió mi forma de ver la vida. Comprendí que el tiempo es nuestro recurso más valioso y que ninguna meta tiene sentido si olvidamos vivir el presente.
Durante mucho tiempo pensé que mi propósito era construir negocios exitosos. Sin embargo, los desafios me enseñaron que mi verdadera misión consiste en crear experiencias que transformen la vida de las personas y recordarles que los sueños nunca tienen fecha de caducidad.
Así nacieron mis proyectos empresariales. Dulce Sorpresa surgió con el deseo de crear un autoempleo que me permitiera estar presente para mis hijos, mientras que Los Viajes de Claudia nació de mi pasión por descubrir el mundo y compartir con otras personas la emoción de cumplir sue-ños. Hoy entiendo que ambos proyectos tienen algo en común:
crear recuerdos que permanezcan para siempre.
También aprendí que la resiliencia no significa no sentir dolor. Significa seguir caminando aun cuando el corazón esté cansado.
Abrir las alas para volver a creer
Después de todo lo vivido nació un sueño muy personal: Mujer, Abre Tus Alas. Es un proyecto que surge de mi propia reconstrucción. Durante muchos años me dediqué a cuidar, sostener y acompañar a los demás, hasta que un día comprendí que también necesitaba volver a encontrarme.
Quiero que cada mujer que escuche mi historia recuerde que sigue siendo suficiente, valiosa y capaz de comenzar de nuevo. No importa la edad, las pérdidas o las veces que la vida nos haya obligado a empezar desde cero.
Si algo deseo dejar como legado es que otras mujeres descubran que siempre existe una nueva oportunidad para creer en sí mismas. Porque detrás de cada crisis puede existir una transformación, y porque las alas nunca desaparecen cuando dejamos de volar; simplemente esperan el momento en que decidimos volver a abrirlas.
Hoy doy gracias por la vida, por mi familia, por cada aprendizaje y por cada persona que ha formado parte de mi camino. Si mi historia logra que una sola mujer recupere la esperanza y vuelva a confiar en ella misma, entonces cada desafío que he enfrentado habrá tenido un propósito.
Mi filosofía de vida
La disciplina, la insistencia y la actitud lo son todo. El camino al éxito no es lineal, está lleno de subidas y bajadas. Pero si resistes, si insistes, si sigues… la recompensa llega. Aunque no siempre sea la que esperabas.
Recuperarme a mí misma ha sido el logro más importante de mi vida.