Por: Mabel Morales
La historia que les voy a compartir en esta ocasión parece de verdad el guión de un película de aventuras y magia. Todo inicia en plena pandemia, cuando por asares del destino mi hijo y yo tuvimos que mudarnos de departamento. Al llegar a nuestro nuevo hogar descubrimos que en el complejo vivía un par de gatos y por que no una pava jajaja. Eran de todos y de nadie. Cabe mencionar que yo era alérgica a los gatos, se me ponían los ojos rojos, me daba una terrible comezón en la nariz y estornudaba sin parar. Ya tenemos 5 años aquí, y con el paso del tiempo pues aprendí a convivir con este extraño trío de seres. A los gatos me les acercaba poco y a la pava solo la admiraba de lejos. La pava terminó siendo adoptada por un museo y uno de los gatos el que se parecía a Garfield murió tras el ataque de unos perros. Por lo tanto solo nos quedó Máx, un hermoso y gracioso gato negro con blanco muy parecido al gordo Louie el del Diario de la Princesa. Nunca pensé enamorarme tanto de un gato, literalmente me hace mucho bien. Me hace reír con sus comportamientos, me siento cuidada cuando llego tarde por las noches y sobretodo y cada vez más me siento acompañada y entendida.
A mediados del mes de noviembre del 2025 empecé una clase de coaching con una amiga recién certificada. Acepté ser su conejillo de indias y la verdad es que ha sido una grata experiencia. Ese día ella vino a impartir su clase a mi departamento, como no había lugar de estacionamiento en la calle le pedí su lugar de estacionamiento a uno de mis vecinos dentro del complejo. Tuvimos la clase y ya pasadas las siete de la tarde ella se despidió y se fué a su casa hasta el norte de la ciudad. ( Mi departamento está en el centro).
Cada mañana Máx se subía a una pequeña mesa que tengo afuera del departamento y me maullaba por la ventana para saludarme y para pedirme algo de comer. Esa mañana Máx no llegó. No me extrañó tanto pues era un consentido por todos los vecinos teniendo en cada departamento su plato. Pasó otro par de días y Máx seguía sin venir. Los vecinos empezamos a cuestionarnos a donde se fué Máx?
Empezamos a buscarlo por los lugares cerca de la privada, hicimos carteles que pegamos en la Alameda, pusimos avisos en las redes sociales y Máx no aparecía. Siendo muy sincera yo estaba devastada. Como lo comenté antes estaba muy encariñada del gato. Lloré un par de veces, se me apachurraba el corazón llegar por la noche y que él no estuviera esperándome en el portón y que al bajar del carro me acompañara hasta la puerta de mi departamento. Es increíble lo mal que la pasé. Era un duelo sorpresivo que no sabía como manejar.
Es bien sabido que el 2025 (9) fue un año de cierre. Para mi uno de los más conscientes y de los más fuertes que he vivido. Mi vida se movió en muchos sentidos. Terminé un proyecto importante, perdí cierta estabilidad económica, varias relaciones personales desaparecieron y para cerrar con broche de oro Máx se pierde. Los días pasaron yo seguía con el alma triste, se llegó diciembre y una amiga me ofreció hacer un Rosario a la Virgen de Guadalupe el día 9. Recibí a la Virgen, a familiares y amigos. Rezamos y cantamos a la Morenita. Dentro de mis peticiones pues decidí incluir a Máx., mi gato que no era mi gato pero que amaba como a mi gato. Para muchos puede leerse ridículo. Solo pensé, ojalá que esté bien en algún lugar donde le den amor.
Yo seguía con la esperanza. Los carteles seguían pegados. Esperando que el teléfono sonara. Miércoles 10 de diciembre, además de celebrar el cumpleaños de mi mamá tenía apuntado en la agenda que me tocaba clase con mi amiga la coach. Esta vez la cita sería en mi consultorio, que está en un pequeño local afuera del complejo en donde vivo. Ahí también había un poster de Máx. con una foto gigante con su collar rojo y una estrella. Llega mi amiga, me saluda y me dice: “Que bonito el gato del póster, se parece a uno que anda por mi casa!”. Yo sentí que el corazón se me salía por la boca. Le digo: ¿ como? y me dice: “Sí, así anda uno por la casa, hasta con un collar rojo con una estrella.” ” Ha andado ahí desde hace varios días, todos los vecinos le damos de comer pero no es de nadie.” Sin dudarlo, le dije: Es mi gato!
En ese instante, le llamó a su hija por video llamada y le dijo que saliera a buscar al gato y que jajaja lo pusiera al teléfono. La chica salió y yo le empecé a hablar y pues claro, era Máx! Me volvió el alma al cuerpo. Cabe mencionar que por increíble que parezca, mi amiga no tiene redes sociales y es algo despistada. Atando cabos, descubrimos que el gato se subió a su camioneta la vez que la dejé estacionarse dentro del complejo. Y es que Máx. es muy escurridizo. Ya una vez en plena pandemia, se había subido a mi coche en lo que yo bajaba el mandado y se quedó ahí toda una noche jajaja hasta el siguiente día que una vecina lo vio y me llamó para bajarlo.
Obviamente ya no tomé la clase, y en ese instante me fui a casa de mi amiga jajaja que vive a 10km del centro. Al llegar, la verdad es que entré como pedro por su casa, y cuando lo ví no dude en cargarlo y apapacharlo. Se me salieron las de cocodrilo. Después de tomarme un café y de calmar un poco la sorpresa, regresamos a casa sanos y salvos. Y aquí estamos, siendo una pequeña familia de tres, mi hijo, mi gato y yo.
Con esta historia, me queda claro que los pequeños grandes milagros existen. Que dar espacio no significa abandonar o rechazar. Y que a veces es necesario tomar distancia para valorar y para regresar con más fuerza. Me siento plenamente afortunada y bendecida por haber vivido esta experiencia de película con un final feliz.
Y tú, haz vivido un milagro de película? Si haces memoria, estoy segura de que sí! Feliz inicio de año!
Nos leemos pronto!
MM
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Me encantó la historia y me emocionó mucho, no podía dejar de leer, que bueno que Max volvió, y muy cierto los milagros si existen, no perdamos la Fé, sigamos adelante de la mano de Dios,
Felicidades por el relato, el mejor de los éxitos para este 2026 mil bendiciones
Qué hermosa historia que se puede trasladar a la vida cotidiana con todo lo que nos pasa... me vuelve también a recordar que no debemos perder el asombro de la naturaleza, los animales y los humanos... todavía quedan cosas muy lindas por ver y experimentar. Gracias 🥰🐈🐈⬛ yo también tengo gatitxs y me han enseñado muchas cosas tiernas.