Prácticas de poder

Fin de año y año nuevo. Momento  para respirar profundo, hacer una pausa, y recargarse de energía para recibir un año más.  ¿Cómo terminas tu año?, ¿Cómo inicias un nuevo ciclo?,
¿Que necesitas hacer, soltar, abrazar, o qué necesitas cambiar en tí para seguir adelante con alegría y confianza? Nosotros cerramos el año en un país nuevo. Hace unos meses llegamos de México a
Argentina. Entre el viaje, ajustes, proceso de adaptación y el día a día corriendo atrás de nuestra hija, quien por cierto es la más adaptada, los últimos meses pasaron volando. No puedo creer que ya pasó navidad y en unos días es año nuevo. Todo cambio tiene su dosis de aventura, emoción, dudas y sorpresas. Podría decir que nuestro “nuevo” año empezó cuando aterrizamos y bajamos del avión con maletas en mano. Ya no de vacaciones ni visita como otras veces. Ahora para quedarnos. Hoy a días de despedir el 2016, reflexiono acerca de lo que han sido estos últimos meses, en cómo quiero cerrar mi (nuestro) 2016 y lo que visualizo y quiero para el próximo.

Siempre me he considerado muy adaptable, y como me decía hace poco una buena amiga con la que compartimos viajes y vidas fuera de México: “somos camaleónicamente adaptables”. Y sí, la verdad es que me adapto rápido, soy buena para viajar ligero y reconozco que me muevo fácil y silenciosamente entre mundos. La diferencia es que esta
vez, no soy sólo yo. Viajar, vivir en lugares nuevos sola o hasta en pareja es relativamente fácil – pero viajar, moverse y empezar una nueva vida en familia, con una cría, es otro rollo. Aunque he vivido en diferentes ciudades de México y diferentes continentes, nunca lo había hecho siendo mamá. Y eso cambia todo. Desde lo profundo como tomar decisiones familiares importantes, hasta lo superficial como aprender y animarme a moverme sola con mi hija en la gran ciudad.

Poniendo orden a la vida

Porque eso sí, como toda mujer/madre viajera me gusta mi independencia, o lo más cercan  o a ser independiente siendo mamá full-time de una niña de tres años.   Estos últimos meses del año
han sido sacudidores, llenos de sentimientos encontrados, pero también de mucho aprendizaje y reveladores. Y es que definitivamente hacer un cambio de vida tan grande es revelador. Deshace expectativas, te hace cuestionar todo, pero también brinda, dentro del caos, una extraña claridad. En medio de todo, siendo mamá de una niña llena de energía parecía imposible si quiera tener tiempo para pensar en poder orden o hacer rutina. Pero en realidad, aprendí que si elijo poner mi atención y llevar mi enfoque hacia lo positivo, hacia las señales que aparecen en el camino y respirar y disfrutar el proceso, es mágico cómo todo se acomoda y se vuelve cada día un poco más claro. Aparecen respuestas, en los lugares menos esperados surgen ideas, inspiración, confianza.

Creo que esto aplica para cualquier situación de transición o cambio, lo hayamos escogido o no. La mente es muy poderosa y tan fácil es hacer un caos sin salida como ver la luz al final del túnel. Con esto decido despedir el año y tomar energía para iniciar el 2017.  Esta claridad, además, me ha ayudado a descubrir algunas prácticas diarias, algunas que ya practicaba y otras nuevas, que son ideales para acompañarme y nutrir mi camino, desde la parte personal, profesional, de crianza y de familia. Y que además ahora tomo consciencia de lo que a través de mis acciones y formas de manejar y navegar tiempos de cambios, estoy enseñando a nuestra hija. Quizá parecen prácticas sencillas, pero pueden ser poderosas y muy efectivas, especialmente si están motivadas por una intención y visión clara.

Estas son algunas de ellas:

Me gusta comparar una agenda  bonita e inspiradora para planear mi año, ¡ya la tengo! Decidí por primera vez desde que nació mi hija volver hacer horarios y estoy creando rutinas inspirada en la pedagogía Waldorf.

También estoy haciendo menús de comida – y eso que soy cero fan de la cocina – pero me gusta comer rico y saludable y sé que me ayudará a organizarme mejor.

Hago yoga (casi) todos los días, aunque sea 10 minutos y aunque sea con una changuita encima mío.

Disfrutar la belleza y la magia en lo cotidiano en familia.

También estoy aprendiendo a enfocar mi energía, a priorizar y ser más eficiente con mi tiempo. Sé que esto es esencial para mi bienestar y crecimiento hoy.  Te invito a hacer tu propia receta de prácticas de poder, a darle prioridad a lo que en tu interior sabes que necesitas hacer para estar bien. Una, dos o tres prácticas accesibles, que puedas tejer en tu vida y te acompañen en tu camino.

¡Gracias por leerme y nos vemos el próximo año!

Kim Dewey

Mamá, yoguini, diseñadora y viajera de corazón. Criando despacio. Lo que me inspira: mi familia, la naturaleza, la magia de lo cotidiano.

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