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YOLANDA RODRÍGUEZ: La vocación no termina, se hereda

Entrevista por NES / Fotografías Karina Briones

Hablar de mi historia es hablar de una vida entera dedicada a los animales. Nuestro camino comenzó hace más de 60 años, cuando mi padre inició el negocio de la veterinaria en el norte de Coahuila. En aquellos tiempos, no existía la cultura de curar a los animales. Él trabajaba con ganado mayor y menor, recorriendo largas distancias por todo el estado para vender productos y, sobre todo, para enseñar a rancheros y caporales cómo cuidar y sanar a sus animales. Fue un trabajo duro, de mucho sacrificio, pero también de enorme convicción.

Gracias a su tenacidad, disciplina y amor por lo que hacía, logró establecer la primera farmacia veterinaria en el norte de Coahuila. Ese fue el cimiento de todo lo que vendría después. Crecí viendo ese ejemplo de trabajo incansable y entendiendo que la vocación se demuestra con hechos, no con palabras. Desde entonces aprendí que servir también es educar y acompañar.

Anticiparse al cambio

Años más tarde, fundamos El Palacio de las Mascotas, adelantándonos también a nuestra época. Antes, los perros no se curaban; con suerte vivían en el patio y comían sobras. Sin embargo, poco a poco fuimos viendo cómo la mentalidad cambiaba y cómo las mascotas comenzaban a ocupar un lugar real dentro de la familia. Ese cambio me confirmó que íbamos por el camino correcto. Desde entonces tuve un sueño muy claro: crear el hospital que hoy tenemos. Decirlo es fácil, pero lograrlo implicó años de esfuerzo, decisiones difíciles y, literalmente, lágrimas de sangre. Hubo momentos de cansancio, de duda y de miedo, pero nunca de arrepentimiento. Hoy puedo decir con orgullo que nuestro hospital es uno de los mejores de la República Mexicana.

Un hospital que no duerme

Es un hospital de especialidades y de referencia, pensado para dignificar la atención veterinaria. Está dividido en tres áreas fundamentales: grooming a la vista del público, porque el trato debe ser transparente; el área de ventas, y el área de hospitalización, la más importante. Al llamarnos hospital asumimos un compromiso real: trabajar los 365 días del año, las 24 horas, sin excepción. Contamos con tecnología de punta: rayos X digitales, quirófano, laparoscopía —somos el único hospital en Saltillo que la realiza en mascotas—, áreas separadas para animales infectocontagiosos, incubadoras, ecos y todo lo necesario para atender cualquier caso. Nada de esto sería posible sin el equipo humano que lo sostiene: 17 médicos y 10 enfermeros que trabajan con pasión, ética y verdadera vocación.

Atender con humanidad

Para nosotros, este hospital nunca ha sido una carga, ha sido un privilegio. Incluso contamos con un velatorio dentro del hospital, porque entendemos que despedirse de una mascota también merece respeto y acompañamiento. Ofrecemos todo el proceso, desde la despedida hasta la cremación, porque sabemos que el duelo también necesita espacio.

Eso es lo que siempre hemos buscado: dignificar a las mascotas. Solo quien ha convivido con un perro en tiende el amor del que hablo. Ellos nos enseñan lealtad, paciencia y una forma de amar que no juzga ni exige. Son mejores maestros de humanidad de lo que muchas veces somos nosotros.

El legado continúa

Hoy seguimos teniendo metas por cumplir. Tal vez no todas las vea realizadas, pero sé que mis hijos continuarán este camino. La vocación no termina, se transforma y se hereda. Y mientras exista respeto por la vida animal, esta historia seguirá creciendo.

Este artículo forma parte de nuestra edición especial impresa de DICIEMBRE 2025 – ENERO 2026: HONOR A QUIEN HONOR MERECE

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