EL VALOR DE LA GRATITUD

Cómo agradecer todos los días

Recuerdo una época en mi vida en que todo me parecía gris, estaba realmente deprimida y no le encontraba sentido a nada. Ya había ido al psicólogo, me había puesto a dieta e incluso fui con una curandera y nada, parecía como si la tristeza se había adueñado de mi alma. Uno de esos días grises vino a visitarme Susana, una gran amiga mía, muy sabia y le conté por lo que estaba pasando. Ella, casi sin pestañear, me dio uno de los consejos que más me han ayudado en mi vida y al que me aferro cada vez que siento que mi barco está a punto de hundirse, me dijo: lo único que tienes que hacer es agradecer siempre y en cada momento por todo, cada vez que sientas tristeza, que mires por la ventana, al tomarte una taza de café, siempre que te acuerdes de agradecer hazlo, en silencio di “gracias por este momento, gracias por este pan…” y verás que poco a poco y más pronto de lo que te imaginas, cualquier sentimiento de angustia, tristeza, ansiedad, desesperación, va a desaparecer y sólo quedará lugar en tu corazón para la belleza, la felicidad, la gratitud.

Si tan sólo tuviera más amigos, un trabajo mejor… Si tan sólo pudiera comprarme una mejor casa o un mejor auto…

Parece que vivimos un estado permanente de desear más dinero, más ropa, más cosas. Y perseguimos esos bienes materiales con más gusto de lo que perseguimos aquello que realmente aumenta nuestra verdadera felicidad: más alegría, más experiencias, más tiempo con nuestros seres queridos. Esto nos hace sentir estresadas, cansadas, agobiadas, ansiosas y poco apreciadas. A causa de esto sentimos que la vida está llena de carencias lo cual, al convertirse en un hábito, nos conduce directo a un ciclo tóxico.

Si deseas aprender a apreciar lo que tienes y dejar de querer siempre más, dando gracias todos los días prueba estas sencillas estrategias aprobadas científicamente:

Expresa gratitud

Siempre estamos hablando por teléfono, enviando mensajes, escribiendo correos, pero pocas veces usamos esos medios para agradecer. Da las gracias, diciéndolo o escribiéndolo, pero agradece, tómate el tiempo de darle las gracias a ese alguien a quien nunca has tenido la oportunidad de decírselo. Hacer esto de vez en cuando nos ayudará a sentirnos más felices y agradecidas. Está comprobado que las personas más satisfechas con sus vidas, con sus relaciones, las que son más felices, y las que se deprimen o estresan menos, son las que agradecen todo el tiempo. Sienten más control sobre su vida, tienen una autoestima más elevada y reaccionan mejor cuando atraviesan una dificultad.

Valora lo que tienes dando a los demás

Tal vez sientas constantemente que no tienes lo suficiente o que te faltan muchas cosas para estar completa o ser feliz. Intenta hacer el experimento de darle lo que tienes a alguien más: piensa en algo que tú tienes y alguien más no, puede ser tu auto 2001, la laptop que llevas contigo a todas partes o quizá sólo tiempo o dinero. Lo que tienes que hacer es dárselo o prestárselo en lugar de usarlo tú o para ti. Este experimento, realizado por primera vez en la Universidad de la Columbia Británica, demuestra que aquellos que invierten su dinero en otras personas, son más felices. Esto tiene que ver con la secreción de oxitocina, sustancia que disminuye la tensión y nos ayuda a sentir más conectados a otras personas, lo que a su vez aumenta nuestra compasión y profundiza nuestro sentido de comunidad.

También puedes platicar con alguien que no tiene eso que tu das por sentado, y preguntarle cómo es la vida para ella, qué dificultades atraviesa por no tener eso que tú tienes. Seguramente quedarás sorprendida con sus respuestas.

Con información de Harmonia.

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