Mamá en mantenimiento

No recuerdo cuándo fue la última vez que tomé un descanso, un descanso de las obligaciones diarias, que se van acumulando al paso de los días, meses, años.

Por Alex Campos

 

No recuerdo cuándo fue la última vez que presioné el botón de “apagado”, pues aun cuando duermo, sé que estoy en un modo de alerta para asegurarme que, durante la noche, todo en casa esté bajo control.

Últimamente he recurrido más de lo normal a mi lado positivo y me he gastado la reserva de “mi batería anímica”, abusando un poco de ella pues, a veces, siento que en casa mi ánimo, mi humor y mi energía determinan el color de sus días, el de mis pequeños, vaya ¡qué gran responsabilidad!

Hace mucho no extrañaba ser pequeña, ver mi programa favorito, olvidarme del reloj, de lo que tengo que hacer, ser pequeña para que lo único que importe en el día sea qué juguete usaré, qué le pediré de comer a mamá y de qué personaje me disfrazaré.

¿Qué preocupación puede tener un niño?

La vida de mamá está llena de obligaciones, listas de pendientes, algunos incluso con fecha límite, mucha ropa por lavar y doblar, horas extra en la cocina, clases de motivación personal y manitas y narices que limpiar, ellos son mi vida entera.

Pero hay días en los que le he exigido de más a mi mente, a mi energía y a mi paciencia. Esos días que me hacen rebuscar en los cajones de mi viejo “yo” quién soy, quién quiero ser y cómo lo haré. Esos días en los que miro el reloj a cada minuto deseando que el día se acabe, que llegue el momento de apagar las luces de la cocina, el ruido de la televisión me abruma, solo quiero que oscurezca el cielo para poner “en descanso” mi estado de alerta, acostarme en mi cama y ponerle “off” a mi mente.

¿Seré sólo yo? O habrá mamás allá afuera que como yo añoran un “botón de pausa” en el día,

ponerse sus pantuflas y “su atuendo para estar en casa”, una taza extra grande de café y poner el cartel en la puerta de “Cerrado hoy por mantenimiento, regresamos mañana”.

He pensado que haré válido mi permiso de ponerle “pausa” a la película, sobre todo en esos días en los que los berrinches son el platillo del día, los cestos de ropa están desbordando, la creatividad y la sazón para hacer la comida pidieron descanso y la batería de mi mente me marca “BATERÍA BAJA”.

Ser mamá, requiere de una batería llena, un corazón contento, una mente equilibrada, un costal repleto de paciencia y un “modo alerta” que funcione las 24 horas del día y, a veces, algunos de estos requerimientos nos abandonan.

Así que he decidido que esos días en los que mi cuerpo, mi mente y mi corazón me pida “un break”, lo haré sin reparos. Me daré minutos para decirme “mañana será otro día”, “no es tan importante como lo estás tomando”, “todo tiene solución”, “ellos estarán bien”, ” son sanos”.

Me consentiré y me daré alivio de las preocupaciones que llenaron mi día, pediré ayuda para poner el cartel por un momento de “EN MANTENIMIENTO” y recordaré quién soy, quién quiero ser y cómo lo haré.

Después de todo, mamá también necesita un descanso mental de vez en cuando, no somos robots, no traemos instructivo, sólo somos mujeres cuidando, protegiendo y llenando de amor a pequeñas pulguitas que a veces nos exigen más energía y paciencia de la que tenemos en el inventario.

Ser mamá de niños pequeños requiere de una recarga extra y esa sólo se logra cuando presionamos el botón de “en mantenimiento”.

Hoy estaré “EN REPARACIÓN”.

 

Alex Campos

Lic. en Comunicación por la Universidad Del Valle de México. Conductora en diferentes facetas, actualmente presentadora de noticias. Apasionada de la escritura y enamorada del arte de ser mamá. Mamá de Samantha, José Antonio y Rafael.

1 Comment

  1. Responder

    Claudia Montalvo

    julio 15, 2017

    Ale. Me encanta leerte. Sabes conectarte con las mamás, personas, chavas que pasamos por situaciones comunes y lo expresas de una manera tan sutil y Hermosa que haces que uno se sumerga en la historia.
    Bendiciones Ale.

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