Por Martha Sierra Cerda
Compartir una fotografía parece un acto cotidiano, pero también implica derechos y responsabilidades. Conoce cómo proteger tu imagen y la de tus hijos en el entorno digital.
Estamos a punto de que comience la temporada de maletas, sol y fotografías para capturar cada momento. En plena era de la hiperconectividad, las vacaciones ya no solo se viven: también se publican. Sin embargo, entre filtros y paisajes paradisíacos surge una pregunta que, en este 2026, cobra una relevancia jurídica y social sin precedentes: ¿quién es realmente dueño de nuestra imagen una vez que cruza la lente de un dispositivo?
El derecho a la propia imagen es un derecho humano y personalísimo. Es la facultad de decidir qué se captura, quién puede utilizar nuestra imagen y cómo se difunde. En México, este derecho encuentra protección en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en diversas disposiciones legales, entre ellas la Ley Federal del Derecho de Autor. El principio es claro: nadie puede utilizar tu imagen sin tu consentimiento, salvo las excepciones previstas por la ley.
Pero este derecho no termina en nosotras. Como madres, también somos las principales responsables de proteger la imagen de nuestras hijas e hijos.
Es natural querer compartir una fotografía de nuestros niños disfrutando de la playa o de una tarde en familia. Sin embargo, en el entorno digital, la prudencia también es una forma de cuidar. Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la privacidad y a la protección de su imagen. Antes de publicar, conviene recordar que:
- La huella digital es permanente. Una fotografía que hoy parece divertida podría generar incomodidad o afectar su privacidad en el futuro.
- La seguridad es prioritaria. La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes reconoce el derecho a proteger su identidad y a evitar la difusión de información que pueda ponerlos en riesgo.
No puedo hablar de protección de la imagen sin mencionar la Ley Olimpia, una reforma que reconoce la violencia digital como un delito. Durante las vacaciones, cuando compartimos más contenido en redes sociales, es importante recordar que difundir, compartir o comercializar imágenes, videos o contenido íntimo de una persona sin su consentimiento no es un error de juicio: es una conducta sancionada por la ley.
La Ley Olimpia protege el derecho a la intimidad y fortalece el respeto por la dignidad y la privacidad en el entorno digital.
Claves para unas vacaciones con seguridad digital
Si vas a disfrutar de este periodo vacacional, considera estas recomendaciones:
- El consentimiento es indispensable. Nadie debe utilizar tu imagen —ni la de tus hijas o hijos— sin autorización.
- La intimidad no se negocia. La difusión de contenido íntimo sin consentimiento puede denunciarse ante el Ministerio Público.
- Haz una pausa antes de publicar. Pregúntate si esa fotografía respeta la dignidad y la privacidad de tus hijos a largo plazo. A veces, los recuerdos más valiosos son precisamente los que permanecen fuera de internet.
Disfrutar de las vacaciones también significa ejercer nuestro derecho a no ser vistas cuando así lo decidamos. Proteger nuestra imagen —y la de quienes más amamos— es proteger nuestra dignidad.
Este verano, recuerda que tu rostro y el de tu familia también forman parte de tu patrimonio personal. Aunque la tecnología nos permite compartir cada instante, la verdadera libertad consiste en decidir cuándo, cómo y con quién hacerlo.

