Juntos de la mano

Por Jacinta Monteverde

Hace diez años nuestra vida cambió por completo. Mi hija tenía apenas tres años cuando escuchamos un diagnóstico que jamás imaginamos: diabetes tipo 1.

De un día para otro pasamos de la rutina familiar a un cuarto de hospital, aprendiendo sobre una enfermedad autoinmune que no puede prevenirse y que requiere tratamiento de por vida. Como muchas madres, sentí miedo, incertidumbre y una enorme responsabilidad.

De pronto debía aprender sobre nutrición, glucosa, insulina y salud emocional, sabiendo que cada decisión influiría en la vida de mi hija.

Vivir con diabetes tipo 1 implica mucho más que aplicar insulina. Se estima que una persona con esta condición toma alrededor de 180 decisiones relacionadas con su tratamiento cada día. Además del reto emocional, existe un importante esfuerzo económico para cubrir insulina, medidores de glucosa, tiras reactivas, consultas médicas y otros insumos indispensables.

Con el paso del tiempo descubrimos que, aunque estábamos rodeados del cariño de nuestra familia y amigos, nos sentíamos solos. Muy pocas personas conocían realmente esta condición. Fue entonces cuando, junto con otras familias y el apoyo de dos extraordinarios endocrinólogos, nació

Juntos de la Mano, Niños y Adolescentes con Diabetes Tipo 1 A.C., en Saltillo.

Desde hace más de ocho años trabajamos para acompañar a niñas, niños, adolescentes y sus familias mediante orientación, pláticas, talleres, actividades recreativas у donación de insumos médicos. También organizamos eventos incluyentes, como nuestras tradicionales posadas, y seguimos desarrollando proyectos para fortalecer esta comunidad.

Más que una asociación, somos una red de apoyo donde las familias encuentran información, comprensión y esperanza. Hemos comprobado que cuando una comunidad se une, la empatía puede transformar vidas.

Hoy quiero agradecer a todas las personas que han creído en este proyecto y a las familias que nos han permitido acompañarlas en uno de los caminos más desafiantes de sus vidas.

Si conoces a alguien que viva con diabetes tipo 1, háblale de nosotros. Si deseas apoyar con donativos o llevar una plática informativa a tu escuela, empresa o comunidad, será un gusto sumar esfuerzos.

Porque, cuando caminamos juntos de la mano, nadie tiene que enfrentar este diagnóstico en soledad.

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