HomeBienestarLa melodía de tu almaRE: Cuando las amistades vuelven a encontrarse

RE: Cuando las amistades vuelven a encontrarse

Por Mabel Morales

El tiempo es un tesoro invaluable. Si lo pierdes, lo pierdes. Cuando alguien te regala su tiempo, también te entrega un pedazo de su vida. Las personas vienen y van; cada una tiene un propósito en su propia historia y también en la de los demás.

Hace unos meses escribí sobre lo dolorosas que son las despedidas, especialmente cuando nunca entiendes qué pasó y, simplemente, el silencio ocupa el lugar de las palabras.

Todos hemos vivido un adiós. A veces con la esperanza de que solo sea un hasta luego. Con el corazón roto aprendemos que nada es para siempre y que las relaciones, con el tiempo, se convierten en recuerdos.

Conversaciones telefónicas de casi tres horas, saltando de un tema a otro con absoluta profundidad. Eso teníamos tú y yo. Construimos un lazo tan fuerte que jurábamos que jamás podría romperse. Sin embargo, la vida tenía otros pla-nes.

Pasaron días, semanas, meses y años de contacto cero. Confieso que, de vez en cuando, visitaba tus redes sociales solo para asegurarme de que estabas bien. Muchas veces quise llamarte, pero el miedo pudo más. Mi corazón no habría soportado un rechazo, así que dejé que el tiempo hiciera su trabajo.

Extrañé nuestras pláticas, nuestras aventuras y esa canción que siempre cantábamos en carretera mientras tú manejabas y yo disfrutaba el camino. Éramos cómplices. Nos entendíamos con una mirada y nos cuidábamos la espalda.

La vida nos llevó por caminos distintos. Llegaron nuevos proyectos, una pandemia, cambios, orgullo, inmadurez y silencios. Nuestra promesa de “juntos para siempre” quedó suspendida en el tiempo.

Cinco años después, ambos habíamos cambiado. Crecimos, soltamos viejas creencias, sanamos heridas y entendimos que, a veces, perderse también es una forma de encontrarse. Bastó un comentario en una fotografía para volver a abrir la puerta. Sin grandes explicaciones, simplemente supimos que era el momento.

Y entonces REconectamos.

REiniciamos nuestra amistad desde un lugar más consciente.

REtomamos aquella conversación pendiente y REconstruimos el presente con los mejores recuerdos del pasado.

Hoy nos elegimos desde la madurez. Respetamos nuestros espacios, celebramos nuestras diferencias y conversamos sin juicios, solo con el deseo de comprendernos. El perdón dejó de ser una palabra para convertirse en una decisión.

Aquí estamos otra vez, a las dos de la mañana, recuperando la costumbre de hablar durante horas, de reírnos hasta las lágrimas y de confirmar que algunas personas nunca dejan de ocupar un lugar especial en el corazón.

Tu misión en mi vida no terminó, ni la mía en la tuya. Solo hicimos una pausa necesaria para descubrir el camino que aún nos falta por recorrer.

Con cariño, para todas esas relaciones que deciden dejar atrás el miedo, el orgullo y la soberbia para abrazar una segunda oportunidad.

Y tú, ¿has tenido un REencuentro con alguien que creías perdido?

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here