Y tú ¿cómo estás contigo?

A ti que hoy nos prestas tus ojos y te interesas por hacer tuyas estas letras, te compartiremos algo de lo que hemos vivido en este camino de ser empoderadas y sororas.

Hace algunos años comenzamos a trabajar con mujeres víctimas de violencia. La violencia contra las mujeres continúa siendo una epidemia global que mata, lastima y perjudica física, psicológica, sexual y económicamente a millones de mujeres de todas las edades.  Es una violación de los derechos humanos negarle a las mujeres la igualdad, la seguridad, la dignidad y las libertades fundamentales.

Al escucharlas nos dimos cuenta de que ésta no es una cuestión privada que le pasa a otros detrás de las paredes de su casa, es un problema que nos compete a todas y todos como integrantes de esta sociedad, y como testigos que estamos siendo del dolor ajeno. Así inicia nuestro viaje hacia lo más profundo de nuestras compañeras de vida, penetrando respetuosamente en su mundo, sin juicios, a su tiempo y a su ritmo, descubriendo juntas que se puede sanar y salir adelante.

Normalmente una de las primeras cosas que desean recuperar es su autoestima y podemos decir con certeza que no hay fórmula mágica para que esto ocurra de manera instantánea. Es el entretejer las relaciones entre nosotras lo que comienza a dar un nuevo sentido a su vida. Es el escucharnos y compartir lo que nos ha hecho llorar, reír, sufrir, celebrar. Es el sabernos mujeres con dudas, miedos, pero también con fuerza, esperanza y amor lo que finalmente hace surgir en todas la convicción de que no estamos solas. De a poco nos vamos dando cuenta de que entre mujeres comenzamos a parir ese yo que se convierte en un  poderoso “nosotras”. Siendo honestas, creo que ellas no tienen idea del invaluable tesoro que han sido en nuestras vidas. Dicen por ahí que “restaurando te restauras”, ¡que ciertas son esas palabras!…. No cabe duda de que estrechar lazos con las y los demás nos convierte en verdaderos seres humanos.

Hoy te invitamos a preguntarte ¿cómo estás tú?… ¿qué necesitas?… ¿cómo te sientes?… ¿estás haciendo lo que te gusta?… ¿vives disfrutando de tus derechos?…

Siempre se vale hacer un alto y revisarnos, recordando que podemos acercarnos a pedir ayuda sabiendo que hay muchas mujeres que con gusto nos podrán orientar y apoyar para reencontrar en nosotras las habilidades que necesitamos para vivir lo mejor posible la única vida que tenemos en este mundo.

 

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