Filosofía para niños

Por Liliana Contreras Reyes

El otro día, venía en el carro con mis dos hijos. Nicolás venía comiéndose unos Cheetos. Con su mano naranja, me abrazó. Yo lo jalé y le dije: “¡Qué rico, me voy a comer un cheeto!”. Me responde: “No soy un Cheeto, soy un humano”. En el momento me dio risa, pero ¡vaya profundidad de respuesta! Coincide con una serie de preguntas que me he hecho en las últimas semanas, por una discusión acerca de si se le debe enseñar o no filosofía a los niños.

La filosofía para niños no es un tema nuevo, pero, adquiere importancia en la actualidad.

Es evidente que la escuela no cumple su función del todo. Seguimos normalizando a los niños, en lugar de potencializar su propia identidad. Todos el mismo uniforme, mismo peinado, mismo listón, formados, no hablen, no respiren, no se muevan. Desde que la escuela para maestros se llama Normal, deja claro su propósito.

Necesitamos hacer las cosas diferentes. Que cada niño piense, reflexione, sea crítico. Que la escuela dé la pauta para desarrollar su personalidad. Afortunadamente, en mi trabajo me toca lidiar con esos niños que no se adaptan al sistema y que necesitan un ambiente flexible.

Justo aquí entra la filosofía.

Los niños, por su propia naturaleza, plantean preguntas que ni los adultos nos hacemos: ¿Por qué si el mundo gira, no nos caemos? ¿De dónde venimos los humanos? ¿Los perros pueden enamorarse? Justo hoy falleció el actor que representa a Black Panther, Chadwick Boseman, el personaje favorito de ChuyCarlos. Le di la noticia: ¿lo mató Thanos? ¿Podemos ir a verlo? ¿Puedo mandarle un mensaje? Estoy pensando que mi fiesta sea de Black Panther (igual que el año pasado). ¿Yo no me voy a morir? Todavía estoy chiquito.

Los niños piensan y tendemos a subestimarlos. En el texto “Los temas tabú y la enseñanza de la literatura infantil”, Mandrilo y Montero (2010) hacen un análisis interesante acerca de cómo evitamos hablar de ciertos temas con los niños, pensando que no tienen la capacidad de comprenderlos, en un afán de “protegerlos”.

Siento que, tanto la idea que tenemos de los niños (lo explican los autores), como el proceso educativo,  se quedaron estancados en las de hace dos siglos.

El niño no es un ser incompleto, tonto, desinteresado ni ignorante. Todo lo contrario.

El niño es una persona completa en cada etapa de su vida.

Es inteligente, tiene sus propias preguntas, conjeturas o inferencias.

Interpreta lo que ocurre a su alrededor y, si le preguntas, te darás cuenta de que sabe y se entera de más cosas de las que imaginamos.

Enseñar filosofía es enseñar a pensar. Enseñar a cuestionarse, a buscar la respuesta si algo no los satisface. Es enseñarlos a ser críticos, a discriminar la información inagotable que reciben cada día. Es mostrarles que confiamos en su capacidad.

Arelli, una compañera de trabajo, recomendó un libro (caja-objeto) de filosofía visual, que aplicaremos en nuestra escuela. Aparecen imágenes de situaciones cotidianas y las preguntas que podemos hacerles a los niños para que las analicen. Además, incluye tarjetas en blanco para que los mismos niños generen nuevas situaciones que crean importante analizar.

Les dejo un ejemplo:

Sopitas on Twitter: "#leámoslas: 'Mundo Cruel. Filosofía visual para niños'  es una invitación a pensar y repensar de una manera dinámica para chicos y  grandes por @KarenVilleda 📚👉🏼 https://t.co/nfv9B48Ans…  https://t.co/XbkISiuezs"

Las preguntas:

¿Qué está pasando? ¿Cómo te hace sentir la escena? ¿Qué harías si vieras algo así en el patio de tu escuela o en el parque? ¿Qué crees que pasó antes de esa escena? ¿Importa lo que haya pasado? ¿Los niños que solo están mirando, son crueles?

El niño responde de manera libre. No hay respuestas correctas o incorrectas, ya que el propósito es que reflexionen, aprendan a resolver situaciones con alternativas diversas; al aplicarlo en grupo, escuchar lo que opinan los demás, corregir sus impresiones, plantear en grupo la mejor manera de solucionarlo.

En síntesis, como adultos debemos estar abiertos y atentos a nuestros niños. Para enseñarlos a pensar, debemos pensar nosotros también, desarrollar en ellos esa inquietud por lo que ocurre en el mundo y que aprendan que, todo lo que ellos son, es la principal herramienta para vivir. Pensar nosotros, aprender a soltar esa idea de que poseemos más conocimiento que ellos, porque, la realidad, es que quién sabe.

Recomendaciones: 

Proyecto de filosofía para niños: http://filonenos.org/que-es-filosofia-para-ninos/

Los temas tabú y la enseñanza de la literatura infantil:  https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwiT9bSqk8LrAhWJGc0KHYodBacQFjAAegQIBRAB&url=https%3A%2F%2Fproduccioncientificaluz.org%2Findex.php%2Fencuentro%2Farticle%2Fdownload%2F1171%2F1173&usg=AOvVaw11SO6hyoL8NF0jNjhOJpAh

Presentación de Mundo cruel: https://youtu.be/qr3dH0dEpho

Liliana Contreras

Psicóloga y Licenciada en letras españolas. Cuenta con un Máster en Neuropsicología y una Maestría en Planeación. Se dedica a la atención de niños con trastornos del desarrollo. Fundó el centro Kua’nu en 2012 y la Comunidad Educativa Alebrije en 2019. Ha publicado en la revista La Humildad Premiada, Historias de Entretén y Miento, La Gazeta de Saltillo, en los periódicos Vanguardia y Zócalo de Saltillo. Colaboró en el libro Cartografía a dos voces. Antología de poesía (Biblioteca Pape & IMC, 2017) y en el Recetario para mamá. Manual de estimulación en casa (Matatena, 2017). Publicó el libro Las aventuras del cuaderno rojo (IMCS, 2019), Brainstorm. Manual de intervención neuropsicológica infantil (Kuanu, 2019) y, actualmente, escribe para la revista NES, en la edición impresa y digital.

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