Miedo a las inyecciones

Por Daniella Monarez

 

¡Inyecciones no! Seamos honestas y aceptemos si alguna vez hemos amenazado a sus hijos con las inyecciones, si no es así, las felicito y si lo aceptan, no se preocupen, todavía hay algo que pueden hacer para remediar la situación.

Empezaré por explicar por qué y para qué son las inyecciones. Son una manera alternativa a la vía oral de administrar algún medicamento prescrito por el médico, existen varias, teniendo las intramusculares que van dentro de algún músculo fuerte que son las más comunes, subcutáneas por debajo de la piel, intradérmica penetrando solo la piel y en la intravenosa se introduce la aguja directo en una vena. Los medicamentos inyectados no son más eficaces que los tomados, simplemente es otra manera de administración. No presiones al pediatra para obtener la prescripción inyectada si es que tu hijo es capaz de consumir el fármaco por vía oral, una inyección, es una invasión al cuerpo y no está exenta de presentar algún evento adverso como cualquier procedimiento.

El primer consejo para conseguir que los niños no le tengan pánico a las inyecciones es no tenerle miedo nosotros los adultos, recordando que somos capaces de transmitirles todo lo que sentimos. La regla de oro es jamás utilizarlas como amenaza para algún castigo. Platica con tu familia para estar en la misma línea.

Así que primero que nada, supera tu miedo.

Algo que además ayuda bastante es platicar con el niño del tema, explícale por qué es bueno recibir una inyección, cuéntale alguna anécdota personal o de alguien cercano de cuando después de aplicada alguna inyección mejoró alguna enfermedad que padecía.

Una manera divertida, es jugar al doctor con los muñecos e inyectar a alguno que esté muy enfermito, así podrá observar que la situación no es tan mala como pareciera.

Si en el día de su inyección te administraran a ti como padre también una, tendrás que ser el primero en recibirla cuidando de no hacer ninguna mueca. Mantén la calma, recuerda que perciben lo que estás sintiendo.

Permite al niño elegir la nalga en donde recibirá la inyección, pequeñas decisiones como esta pueden ayudarle a sentir que tiene parte del control.

Otra técnica es la distracción, mientras lo inyectan, ponlo a cantar, a ver algún dibujo o a contar hasta 10, muy seguramente para cuando termine ya todo habrá pasado.

Evita hacer comentarios como “pobrecito” o “no llores porque ya eres grande”, jamás menosprecies su temor, recuerda que tener miedo es igual de válido a no tenerlo.

Ten la conciencia de que algunas inyecciones si duelen, si es mucho, trata de calmarlo con algún fomentito caliente o un besito en la pompa. Calma su ansiedad tomándole de la mano durante todo momento.

Hazle saber que lo amas y lo estás protegiendo.

Daniella Monárez

Soy médico general y desde hace un año y medio inicié mi travesía en la residencia para la especialidad de Anestesiología, la que se ha convertido mi más grande pasión. Volví a nacer cuando me convertí en madre de una hermosa niña. Fanática del béisbol, amante de las ofertas y las ventas de segunda. Ando por la vida sin equipo de protección y me encantaría tener la condición necesaria para ser toda una biker. Feliz de respirar, honro cada uno de los días que he vivido y agradezco a Dios que me permita seguir intercambiando oxígeno (qué sería de un doctor sin su frase rimbombante).

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