SELF LOVE DESDE LA CUNA

La relación que tenemos con nuestro cuerpo y con la comida no empieza en la adultez, ni cuando hacemos nuestra primera dieta. Empieza mucho antes: en la infancia. Incluso, me atrevo a decir, desde la cuna.

Por Iyáli Alcaraz

Los niños no nacen con culpa al comer, ni con miedo a ciertos alimentos, ni pensando que su cuerpo debería verse diferente. Eso se aprende. Se aprende con lo que escuchan, con lo que observan y con la manera en la que los adultos a su alrededor hablan de la comida y de sí mismos.

Uno de los primeros pasos para fomentar el amor propio desde pequeños es entender que la comida no es un premio ni un castigo. Cuando usamos frases como “si te portas bien te doy un dulce” o “si comes todo, hay postre”, sin querer enseñamos que algunos alimentos tienen un valor emocional más alto que otros, y que portarse bien o mal se paga con comida.
La comida no debería ser moneda de cambio; es nutrición, placer y convivencia.

También es importante dejar de etiquetar los alimentos como “buenos” o “malos”. Cuando satanizamos ciertos alimentos, sembramos culpa. Y la culpa, tarde o temprano, rompe la relación con la comida. En lugar de eso, podemos hablar de alimentos que nos nutren más y otros que se disfrutan ocasionalmente, sin miedo y sin dramatismo.

Otro punto clave es respetar el hambre y la saciedad de los niños. Forzarlos a terminar el plato, aunque ya no tengan hambre, desde que están bebés, les enseña a desconectarse de su propio cuerpo. No los dejamos decidir, les limpiamos la boca con la misma cuchara y les volvemos a dar lo que se habían manchado… ¿guácala, no?
Son bebés, solo eso: mini humanitos, no juguetes.
Confiar en que un niño sabe cuándo tiene hambre y cuándo está satisfecho es una forma poderosa de enseñar autocuidado y escucha interna.

El lenguaje que usamos también deja huella. Hablar mal de nuestro cuerpo frente a ellos, decir que “estamos gordas”, que “eso engorda” o que “hoy sí pecamos”, manda un mensaje claro: el cuerpo es algo que hay que corregir. Y no. El cuerpo es casa, no enemigo.

Criar con self love no significa hacerlo perfecto, sino hacerlo consciente. Significa sentarnos a comer sin culpa, disfrutar, enseñar que el cuerpo sirve para vivir, jugar, abrazar y sentir. Porque cuando un niño crece en paz con la comida y con su cuerpo, no necesita sanar esa relación en la adultez.

Y eso, para mí, es uno de los regalos más grandes que podemos dar, además de enseñarles a agradecer por lo que hoy tenemos en el plato.
Porque, seamos honestas, ¿de quién van a aprender? Aunque nos duela, si nosotras no hacemos el intento de comer de forma saludable, sin distractores como la televisión y casi nunca en familia, difícilmente aprenderán a querer y buscar eso.


AQUÍ TE DEJO ALGUNOS TIPS, DE MAMÁ A MAMÁ
Y RECUERDA: NO ESTÁS SOLA.

  • La relación con la comida se aprende, no nace. Comamos de todo y probemos de todo; aunque a nosotras no nos guste, intentémoslo y hagámoslo por ellos.
  • La comida no es premio ni castigo. Busquemos otros premios: stickers, Play-Doh, tiempo de juego.
  • No existen alimentos buenos o malos. Aunque sepamos que los ultraprocesados, llenos de azúcar, grasas trans, glutamato monosódico, etc., no son ingredientes de calidad, una vez más: en la dosis está el veneno. Si hay buenos hábitos en casa, no pasará nada si tu hijo alguna vez come una papita. El extremo contrario también existe: atracones de papitas, ¿no crees?
  • Escucha el hambre y la saciedad. Suelta el control.
  • Trata de no decir: “estoy gorda”, “esto engorda”, “qué gordito comes”, “comida de gordos” ni nada despectivo hacia la palabra “gordo”. Es un adjetivo calificativo. El cuerpo es una máquina poderosa, a la cual hay que honrar y vivir lo mejor que podamos.

Gracias por leerme. 😉

Iyali Alcaraz

Licenciada en nutrición, master en nutrición clínica, creadora del término gordos en pausa y de recetas deliciosas en nutretealcaraz. Escribo para inspirar y abrazar otras personas que pasan por lo mismo, feminista y soñadora

DEJA UN COMENTARIO

LECTURAS RELACIONADAS