HomeConversacionesSANDRA CEPEDA: Creer en mí es atreverme a mostrar lo que soy

SANDRA CEPEDA: Creer en mí es atreverme a mostrar lo que soy

ENTREVISTA: ALEJANDRA PEART

FOTOGRAFÍAS: KARINA BRIONES

Durante mucho tiempo, pintar fue algo mío.

Un espacio íntimo en el que podía perderme entre colores, pinceles y emociones. Mi casa se fue convirtiendo, casi sin darme cuenta, en una colección de mis propios cuadros. Pintaba porque me apasionaba, porque me hacía feliz, porque cuando estoy frente a un lienzo el tiempo simplemente deja de importar.

Pero una cosa era pintar para mí y otra muy distinta era atreverme a mostrarle al mundo lo que hacía.

Mi primera exposición se llamó “Colores del alma” y para mí significó vencer muchos miedos. Significó atreverme a plasmar lo que sentía, pero, sobre todo, atreverme a que otras personas vieran aquello que había creado.

Y sí, tuve miedo.Muchísimo.

El miedo no se va, pero puedes dar el paso

Una gran amiga, Diana Patricia, fue quien me impulsó a hacerlo. Yo le enseñaba mis pinturas y un día me dijo: “Deberías exponer”. Yo tenía todos mis cuadros guardados y pensé: “Bueno, ¿por qué no?” Y así comenzó todo.

Hoy entiendo que el miedo no desaparece porque decidas hacer algo. El miedo sigue ahí.

Cuando iba a exponer no había un día en el que me despertara pensando: “Todo está perfecto, estoy completamente lista”. No. Siempre existía esa duda de si mis cuadros serían vistos, apreciados, si realmente alguien conectaría con ellos. Pero aprendí que no necesito dejar de sentir miedo para atreverme.

Hay un cuadro mío que se llama “Coraje”. Y alguien podría preguntarse: “¿Por qué coraje?”.

Para mí es coraje del bueno. Es decir: me voy a atrever. Porque cada vez que das un paso, algo cambia dentro de ti.

Con el tiempo también entendí que en el arte no existe la perfección. Dentro de lo imperfecto está lo perfecto. Y creo que eso también aplica para la vida.

Uno de los momentos más bonitos de mi primera exposición fue descubrir que otras personas podían sentir lo que yo había querido expresar.

Alguien podía mirar un cuadro y decirme: “Conecto con esto”. Incluso una persona muy querida reconoció que una de mis pinturas hablaba de mi papá, aunque yo nunca había explicado a nadie lo que significaba.Eso fue maravilloso.

Porque entonces comprendí que mis emociones podían llegar a alguien más.

Nunca es tarde para descubrirte

En mi camino he tenido grandes maestras. Mujeres a las que admiro profundamente y que me enseñaron mucho más que técnicas de pintura. Gloria Riojas fue una gran maestra y, sobre todo, una gran amiga. Con ella, incluso las conversaciones eran terapéuticas.

También aprendí muchísimo de Lenit, una artista venezolana a quien admiro. Su manera de enseñar era dejarte hacer, permitirte explorar. guiarte sin decirte exactamente qué debías pintar.

Después, la vida cotidiana, los hijos, las responsabilidades y todas esas vueltas que damos las mujeres me llevaron a convertirme, en buena medida, en autodidacta. Aprendí a través de la prueba y el error.

Y quizá eso también ha sido parte de creer en mí: aceptar que no tengo que saberlo todo para comenzar.

Hoy sé que una mujer puede reinventarse a cualquier edad. No importa si tiene 20, 30, 40, 50 o más. No creo que exista una edad correcta para empezar a hacer algo que te apasiona.

A veces pensamos que ya pasó nuestro mo-mento. Que primero están los hijos, la familia, el trabajo, las obligaciones y que algún día, cuando todo esté tranquilo, podremos hacer aquello que soñamos. Pero ¿y si ese momento nunca llega?

Yo tuve que dejar de creer que no había un momento oportuno. Tuve que decirme: “Este es mi momento y lo voy a hacer”.

Porque cuando te eliges a ti misma no significa que dejes de amar a tu familia. Al contrario.

Hacer lo que quieres, lo que sueñas y lo que te hace feliz te enriquece. Te da más vida, más fortalezas y más que compartir con quienes amas.

Tengo un marido maravilloso que siempre me ha apoyado y cuatro hijos que me echan porras. Me preguntan qué estoy pintando, quieren saber qué estoy haciendo y se alegran de verme disfrutarlo. Mi hija incluso pintó conmigo y eso fue algo que me fascinó.

Cuando te eliges, descubres todo lo que puedes ser

Hoy, cuando pienso en todo este camino, creo que mi mayor aprendizaje ha sido que creer en mí no significa dejar de dudar.

La duda va a existir.El miedo también.Pero eso no significa que tengas que detenerte.

A mí me basta pensar que, de cien personas que puedan ver una de mis pinturas, una sola conecte con ella. Con eso me siento satisfecha. Porque finalmente estoy compartiendo una parte de mí.

Si pudiera decirle algo a cualquier mujer que hoy tiene un sueño guardado, le diría que se atreva.

Que no importa la edad. Que no importa cuánto tiempo haya pasado. Que si todavía siente esa emoción cuando piensa en aquello que quiere hacer, quizá ahí está la respuesta.

Yo creo que una mujer puede reinventarse en cualquier momento. No significa dejar de ser quien eres; significa descubrir una parte de ti que quizá siempre estuvo ahí y que todavía no te habías atrevido a mostrar.

Y eso es justamente lo que ha significado para mí creer en mí: seguir siendo Sandra, pero descubrir cada día todo lo que también puedo ser.

Porque cuando me pregunto qué significa creer en mí, mi respuesta es sencilla:

No estoy dejando de ser quien soy. Estoy descubriendo, día a día, quién puedo llegar a ser.

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