Soy tatuadora – LAURA PRIETO

Soy tatuadora desde hace 14 años y soy mamá desde hace 3 años y 3 meses.

Tatué hasta cuatro cuatro días antes de que naciera mi hijo. Tenía mucho trabajo en espera e imaginaba que después del alumbramiento tardaría mucho en volver a tatuar. No fue así. A las tres semanas de vida de mi hijo, volví a mi labor, feliz, emocionada, tatué en mi casa, con mi hijo, recuperando un poco de “normalidad”, después de la locura de las primeras semanas del bebé, entre lactancia, desveladas y llantos, tatuar me hizo sentir que tenía el control de algo otra vez.

Y desde ese momento no paré, se corrió la voz y llené mi agenda. Al principio trabajaba en mi casa, tatuaba a familiares, a conocidos, trabajos que me permitieran estar al pendiente del bebé. La demanda de trabajo creció, empezamos a ver opciones y felizmente abrimos un lugar donde tatúo y doy clases de yoga.

Mi estudio está a la vuelta de mi casa. Me encanta, no tengo que separar el ser mamá de mi trabajo, ante cualquier eventualidad, corro a casa. Cuando tienes un hijo sale la inspiración, la creatividad, nuevos talentos. Me he dado cuenta que la típica mamá que hornea, confecciona disfraces y que cura heridas con un toque, no es un estereotipo, algo en el embarazo y el alumbramiento te da ciertos dotes para atender a tu crío, surjen habilidades que no conocías, créelo.

El estudio es baby friendly: el salón de yoga hace de cuarto de juegos, con paredes pintadas de pizarrón, juguetes, bocadillos para niños, todo seguro, madres, padres y niños son bienvenidos.

Este viaje de maternidad y trabajo, no ha sido fácil. Yo me aferré a criar a mi hijo, no me gustaba la idea de dejarlo encargado fuera de la casa o en guardería. Después del trabajo mi esposo lo cuidaba y siempre estuvo para nosotros, luego se fue formando una red de apoyo que venía a la casa, una amiga enfermera que la hacía de niñera y me ayudaba a establecer la lactancia, mi hermana, mi suegro, alguna vez el acompañante del tatuado se encargaba de mecer la carriola. No estaba sola.

¿Te sientes agobiada con la tarea de ser mamá? Quiero decirte que el cansancio, no dura para siempre, el bebé dejará de lactar, dejará el pañal, huirá de los brazos, parece que todo se acomoda y cuando casi llegas al límite del cansancio viene un respiro, después de casi 3 años de vida de mi hijo, sentí que volví a tener el control. Pude poner en equilibrio todo, hijo, casa, trabajo. No es fácil, pero no estás sola. Busca apoyo, hagamos comunidad.

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