Comencé de nuevo – MARTHA DOMÍNGUEZ

Si tú estás pasando por una situación similar, sólo quiero decirte que no estás sola.

En nuestra vida se nos educa para desarrollarnos como hijas, hermanas, madres, amigas, novias, esposas, pero pocas veces nos educan para saber qué hacer cuando tus planes de vida se van por un tubo.

Para muchas personas es más sencillo seguir en esa zona donde se tolera, se medio vive, en mi caso tomar esa decisión ya no era una opción, era una necesidad, nuestra vida, comenzaba a tornarse tóxica.

¿Te ha pasado que desearías no despertar al día siguiente? A mí me pasó tantas veces que ya perdí la cuenta, no porque fuera un infierno, sino porque ya no era feliz, me sentía sola, todas estas emociones negativas estaban lastimando a mis hijos, mi desempeño laboral y también lo afectaban a él. Era un círculo de agresiones que nos negábamos a aceptar.

¿Conoces esa sensación donde estando en tu cama, sientes que vas a caer? Algo así me pasó un día mientras barría la sala y de mi boca surgió la frase: me tengo que divorciar. Tenía varios días sin pensar claramente, sin considerar que de mis acciones dependen mis hijos y por ellos me armé de valor.

¿Cómo describir eso? Empezar de nuevo suena bien, pero ¿qué pasa cuando ese nuevo comienzo viene acompañado de emociones negativas que te siguen desde que decides divorciarte?

Si ya estás pasando por esto o ya lo viviste, podrás sentir lo que yo cuando se lo comuniqué a él por primera vez, ese estira y afloja, las peleas, el llanto, el remordimiento y la frustración.
Lo siguiente era el desapego de las costumbres, de las personas, los lugares, las rutinas, hasta de los amigos, porque en un divorcio todo tu contexto se ve afectado y mis hijos se portaron como campeones, de su mano volví a ver el mundo con ojos nuevos.

Aprender a vivir con la opiniones de los demás puede ser la parte que más duela dentro de este proceso, desde tu familia hasta las maestras de tus hijos tienen algo que decir, mi consejo es: ¡No los escuches! A veces hablamos porque tenemos boca y creemos que vamos a ayudar, pero no es así.

Todo lo negativo que tengan que decirte, guárdalo en saco roto. Cuando la gente llegué con sus comentarios tóxicos, agradece, sonríe y canta el Himno Nacional mientras ellos se “descosen” en opiniones ajenas.

Toda esta experiencia resultó ser favorable, aprendí a amarme, encontré el amor, soy mi persona favorita, mis hijos se volvieron más independientes, aunque seguimos trabajando en nuestra construcción. Es necesario acercarse a profesionales para que te ayuden a conocer los procesos a los que te enfrentas.

Aunque no lo creas después de la tormenta llega la paz, cuando te das cuenta que tus hijos son tu mejor equipo, que la vida te espera con los brazos abiertos, siempre y cuando estés dispuesta a hacer las cosas con amor, ama a tus hijos, ama lo bueno y aprende de lo malo.

No estás sola. Si de algo te sirve, yo estoy aquí, te entiendo, te abrazo y sé que todo va a estar bien.

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