¿Cómo y por qué meditar?

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Existen muchas recomendaciones y tips que para alguien que quiere iniciar su práctica de meditación se le faciliten las cosas y le vaya agarrando sabor y gusto.

Por Mayte Cepeda

Creo que en la mayoría de mis contribuciones hago alguna relación con la meditación. Que si sirve para esto, que si se recomienda para aquello, que si lo otro, etcétera.

La meditación es la séptima rama del Ashtanga Yoga, y se le llama Dhyana. En alguna de mis columnas te escribí sobre su significado y algunos tipos de meditación que he conocido en mi camino. Al ser una de las ocho ramas, representa una herramienta súper importante para fortalecer tu persona, por dentro y por fuera, sin límites ni obstáculos. Y también te platiqué que meditar no tiene porqué ser difícil, lo canijo es, tener la fuerza de voluntad necesaria para que esta practica solita se convierta en un hábito.

Estas son algunas recomendaciones y tips que para que quiere inicies tu práctica de meditación:

  • Sobre la postura para meditar. La postura que se nos viene a la mente cuando alguien habla de meditar, es la de Buda sentado, derechito, con sus piernas en loto, sus manos descansando sobre las piernas, con un semblante de paz y concentración, ¿apoco no? Y bueno claro que esa es una excelente postura para meditar, más no tiene porqué ser la única ni la mejor. Hay muchos factores que influyen para que cada quien encuentre su postura idónea. Puede ser que para ti lo más cómodo no es el suelo ni la postura de padmasana (loto) y prefieras sentarse en una silla, o recargarte en la pared, o emplear un zafu (banquito o cojín que se utiliza para meditar). En este tema es importante buscar sentirte cómodo, sin caer en el exceso de la comodidad, que te haga brincar de la meditación al sueño porque ahí si ya perdiste.
  • Sobre el lugar ideal para meditar. Cuando estás iniciando o pretendes iniciarte como meditador (a), claro que es importantísimo buscar las condiciones idóneas para hacerlo, tales como la temperatura, el espacio, el silencio, los aromas, etcétera. Entonces es bueno buscar un lugar en el que no se generen ruidos o distractores, como el teléfono, los hijos, televisión, mascotas, etcétera. Poco a poco esto pasa a segundo plano y deja de ser muy importante, es decir, podrás meditar sin que lo de afuera te distraiga, ya que vas dominando y fortaleciendo la capacidad de concentración y alojamiento en tu interior e irás restándole atención a lo que pase afuera de ti.
  • Sobre la ropa para meditar. Ponte lo que sea que no te de frío ni calor, que no te apriete pero que tampoco tengas que detenerlo porque se te cae, que no te genere incomodidad o distracción, como el caso de los zapatos, lentes, joyas excesivas, etcétera. Ahora bien, una vez entrada en esta práctica, estas condiciones también se convierten en temas minúsculos a los que les quitas atención.
  • Sobre la preparación del cuerpo y el tiempo para meditar. El arte de meditar no tiene porqué implicar grandes jornadas de tiempo invertidas en ello. Basta con diez, quince, veinte minutos para hacerlo. Claro que si eres de las grandes ligas y te puedes aventar una de entrar en tu meditación, de programes mentalmente de cuánto tiempo durarás en ella. No recomiendo mucho el poner una alarma para avisarte que has concluido, pero eso sería mejor a que te estés fije y fije en el reloj para ver cuánto tiempo te falta; ahora que si no tienes mucha prisa pues deja que el tiempo fluya sin forzarte a terminar a una hora determinada. El entrar en meditación implica que el cuerpo físico estará quieto por un rato, así que unos cuantos estiramientos del cuerpo, giros al cuello y demás movimientos que creas pertinentes, siempre ayudarán tanto a entrar a la meditación, como al salir de ella.
  • Sobre qué hacer para concentrarme y meditar. Podemos empezar con tips simples y básicos, como entrenar la mente en buscar enfocarse en una sola cosa a la vez: escuchar tu respiración por cinco o diez minutos; observar la luz de una vela procurando no parpadear ni voltear a otro lado; repetir alguna oración o mantener en la mente la imagen de una divinidad o de alguna cosa en específico. Estos pequeños entrenamientos luego pueden irse prolongando e incluso podrás ir soltando poco a poco el tip que empleaste para iniciar. Esto se va convirtiendo en una meditación auténtica y consciente en la que podemos lograr vaciar la mente de cosas, pensamientos y demás distractores, sin necesidad de usarla para enfocarnos en algo más.

Meditar te ayudará a muchas cosas, como al lobo feroz: concentrarte mejor, conocerte mejor, amarte mejor, relajarte mejor. ¡Namasté!

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Mayte Cepeda

Yogini ~ abogada ambientalista ~ mamá ~ esposa ~ hija ~ hermana ~ enamorada de la naturaleza, la vida, la familia, los libros y la música ?

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