La mujer y sus tribus

Por Lorena Salas

De acuerdo a la Real Academia Española, se denomina “tribu” al grupo social primitivo de un mismo origen, real o supuesto, cuyos miembros suelen tener en común usos y costumbres.

Recuerdo la primera vez que conocí el significado de pertenecer a una tribu y fue cuando me convertí en mamá. Más allá de imaginar que esto sólo se da en los pueblos lejanos de África, el sentirse parte de un grupo donde compartas los mismos intereses y situaciones similares como la maternidad, tipo de crianza, historia sentimental, gustos, entre otras cosas, no tiene precio.

El contar con una red de apoyo donde veas a mujeres en circunstancias parecidas a las tuyas te hace sentir acompañada, fortalecida y a la vez bendecida por tener esa contención vital para seguir adelante a pesar de cualquier adversidad, y es que, las hermanas, esas amigas que están ahí siempre para ti, cada una desde su trinchera tiene algo que aconsejarte, decirte o simplemente escucharte con todos sus sentidos, lo mismo de ti para ellas y entonces, la magia sucede, se crea una conexión única donde una ayuda a la otra y viceversa.

Así son las tribus y así funcionan, están los unos con los otros ayudándose siempre, si a alguien le falta algo y el otro lo puede dar, lo da y entonces por haber dado algo de corazón, las bendiciones le regresan de muchas formas.

Cada mujer conoce muy bien sus tribus, yo las clasifico en grupos de amigas incondicionales que comparten intereses en común. Aquí algunas de ellas:

  • Tribus de amigas de la infancia. Son las tribus compuestas de esas mujeres que conoces desde niña, que han crecido contigo y que te conocen tan bien que, aunque las dejes de ver por un tiempo, el amor y el cariño siempre prevalecen a través de los recuerdos. Quienes cuentan con la dicha de seguir frecuentando a estas amigas, entenderán por completo lo que significa la amistad y la hermandad que se vive en una tribu.
  • Tribus de amigas de la universidad. Estas tribus las componen aquellas compañeras de la carrera que se convirtieron en cómplices de desvelos, estrés por entregar un trabajo en equipo, salidas a comer entre clases, búsqueda de empleo, cambios de ciudad, graduaciones y hasta el ser testigos de sus bodas. Son esas amigas que al igual que las de la infancia, quedan para siempre grabadas en nuestra alma.
  • Tribus de amigas ‘pre-mamá’. Son las tribus que hiciste antes de ser mamá, en el tiempo que ya fuera que estuviste casada, soltera o separada, tuviste tiempo sólo para ti y conociste a estas amigas en alguna clase, trabajo, algún hobby, alguna actividad en común. Estas amigas y tú comparten lo más hermoso que es recordar el regalarte tiempo para ti como mujer, y cuando las sigues viendo vuelves a revivir los buenos momentos, lo bien que te sentías al compartir momentos y carcajadas únicas, pero también charlas profundas y existenciales.
  • Tribus de amigas ‘post-mamá’. Aquí podría escribir un libro entero sobre este tipo de tribus. Más que compartir intereses en común, se comparte algo trascendental en la vida de toda mujer: ser madre. Al convertirse en mamá, todo absolutamente cambia. Yo llamo a esta etapa un renacer, la búsqueda insaciable por querer ser mejor persona para dejar huella y ejemplo en mis hijos sea sola o acompañada. Las amigas de este grupo son mamás como tú y al igual que tú, también comparten el complejo universo de la maternidad. Aquí es común encontrar contención continua ante las dudas desde el embarazo, las llamadas de alivio cuando estás sumida en una depresión post parto, los consejos para seguir adelante en tus convicciones de crianza, en fin, la lista continúa. Sólo puedo decir que el apoyo de madre a madre es único y fundamental para vivir el día a día y sin estas mujeres el mundo se vendría encima.

 

Como verás, las tribus las vas formando en etapas cruciales de tu vida, depende de ti el conservarlas y retribuir toda la ayuda que te han brindado para que tu estés hoy aquí. Sin tribu al menos yo no funciono, cada una de mis tribus de mujeres únicas e irrepetibles, me dan la fuerza que necesito para seguir, avanzar en mis propósitos, apoyarme en ellas para poder levantarme cuando me siento desfallecer, y al igual, cuando yo tengo esa voluntad y fortaleza para ayudarlas desde mis propias experiencias, les doy mis oídos para escucharlas, mis brazos para rodearlas en un abrazo reconfortante y mi energía femenina para que sigan fluyendo.

Lorena Salas

Periodista de profesión y madre de dos, combino también mi pasión por el mundo de la belleza conectándome con cada historia que escucho al hacer lo que me gusta. Amo plasmar por escrito todo aquello que me inspira logrando así proyectar desde lo más profundo de mi alma.

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