De bebés, maternidad y soledad… Y también de libertad…

Clara F. Zapata Tarrés

¿Nos sentimos solas? ¿Estamos solas? Hay días en que podemos tener muchas personas a nuestro alrededor y aun así sentirnos solas. Sé que este es un espacio para hablar del tema y motivarnos para buscar ayuda, reivindicarnos, sacar fuerzas y con valentía caminar cada día.

Sin embargo, en ocasiones, el que alguien nos diga que todo es posible, que con ganas podemos sacarnos adelante y que trabajando duro lo lograremos, se convierte en el principal obstáculo. Miramos a nuestro entorno y aparentemente todo está bien: somos trabajadoras, tenemos tal vez una pareja que nos acompaña, tenemos los suficientes recursos económicos para saldar las cuentas mensuales y nos sobra un poco para pequeños lujos o algunos días de vacaciones al año, tenemos a nuestros hijos que cuidamos y amamos incondicionalmente… Ahí está todo. TODO en nuestra mano. Nos observamos día a día y pensamos que nada en realidad nos falta, vamos de aquí para allá, de allá para acá; nos sentamos en el suelo a jugar, amamantamos horas, minutos y días, nuestra casa no está tan ordenada pero sobrevive, trabajamos, cocinamos, preparamos, pensamos en lo que sigue, nos subimos al camión o al carro para ir a algún sitio, regresamos, seguimos preparando, jugamos otro rato, bailamos quizás, cenamos y si tenemos suerte hacemos el amor, dormimos y volvemos a comenzar…

De pronto, de casualidad, de pura chiripa, nos encontramos con nuestros ojos en el espejo, y miramos unos pelos despeinados, una sonrisa a medio hacer, un dolor de espalda aguantado hace meses y ahí nos quedamos. Se para la película unos cuantos minutos para recordarnos que nos olvidamos, que damos pasos muchas veces automáticos solo pensando en el futuro medio lejano. Y ahí, en ese momento, necesitamos parar realmente. PARAR. Preguntarnos. ¿Qué necesitamos? Creo que es una de las respuestas más complejas y difíciles de contestar. Porque hemos estado meses o quizás años mirando al otro, al novio, al esposo, al hijo, a la mamá, al papá, al amigo. Y pues viendo que todo va más o menos bien, pues nunca ni siquiera nos pasó por la cabeza mirarnos a nosotras por dentro… o por fuera. Y ahí estamos, medio guapas, medio descuidadas, con piernas fuertes, demasiadas panzas o brazos musculosos o aguados, que ni siquiera hemos visto.

Todo lo que nos rodea parece perfecto y ni nos preguntamos qué necesitamos o qué queremos, cuáles son nuestras necesidades, qué prioridades tenemos para restablecer nuestra salud, reconstruir nuestros lazos propios, fortalecer nuestras abdominales, cambiar de peinado, pintarlo, cortarlo o dejarlo largo. Frente a mí, una hija perfecta, con sus ropas de estreno, con su moños de lentejuelas que van y vienen, con mi comida deliciosa y con mis ojeras a cuestas. Y cada día podemos mencionar una pincelada del asunto: necesito hacer más ejercicio, ir al quiropráctico, irme al salón a que el peluquero gay galán me levante el ánimo con unas mechas pero más con su levantamiento de autoestima, programar un masaje con aceite de lavanda delicioso, caminar por el parque cercano a la casa aunque muera de flojera, comer más saludable. En fin, verME, sentirME, olerME, mirarME… Pero, ¿Por dónde empezar? ¿De dónde sacar la fuerza y la valentía?

No. No tengo la respuesta. Seguramente cada una la tenemos en nuestro corazón. La idea es reconocerlo, poder ver que algo está pasando y no seguir caminando en automático sin hacerse preguntas. Necesitamos la incomodidad, el cuestionamiento, la meta y algo en que podamos retarnos, el deseo y la valentía. Si esto desaparece, sí nos olvidamos. Sí.

Empezar por una meta pequeña puede darnos un empujón. Intentémoslo.

SOMOS, SOY. Hoy, solo, hoy.

junio 23, 2019

Liga De la leche

La Liga de la Leche de México. Fundada en 1972, es una organización no gubernamental sin fines de lucro, religiosos o políticos, que promueve y apoya la lactancia materna con un estilo de crianza que valora la maternidad. Brinda apoyo de madre a madre así como información y crianza a través de la lactancia materna.

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