Rosario Castellanos

Por Liliana Contreras

Esta semana se conmemoró el aniversario del natalicio de la escritora mexicana Rosario Castellanos. Muchas veces leída y referida en mis trabajos escolares, mencionada en las pláticas con mis amigas lectoras, al grado que, el grupo de lectura del que formo parte, lleva su nombre.

No es una mujer “bonita” según los estereotipos, los cuales rompe de varias formas, creando y no mostrando(se).

No es una mujer “graciosa”, pues ninguno de sus textos me ha causado gracia en el sentido tradicional, aunque logra hacerlo por el sarcasmo o la puntería que tiene para mostrar las inconsistencias de ser mujer.

No es una mujer polémica, al contrario, su revolución contra lo establecido es tan sutil que quizá muchos no la noten, aunque estuvo en el movimiento del 68 y formó parte del grupo de intelectuales más importante del país.

Entonces, ¿por qué es de las mujeres que más ha impactado en mi desarrollo personal y profesional? Mi tesis de licenciatura fue sobre la aparición de la mujer en la Literatura Mexicana en textos del siglo XX y mis consultas me llevaron una y otra vez a ella, pues escribió diferentes géneros literarios: ensayo, novela, cuento, poesía y teatro.

Fue así como descubrí su tesis de licenciatura Sobre cultura femenina en la cual confronta dos visiones: ¿existe una cultura creada por mujeres o la mujer está imposibilitada para actividades intelectuales y creativas? En este (ahora) libro hace un recorrido por filósofos, escritores y creencias populares, en torno al pensamiento machista, desmontándolo y dando valor a las aportaciones intelectuales de las mujeres. La lección principal es que Rosario Castellanos no se limita a mostrar cómo los hombre demeritan a la mujer, sino cómo las mismas mujeres, en un afán de colocarnos como víctimas, aminoramos la capacidad y posibilidades de crecimiento personal. Al mismo tiempo, nos invita  a ser responsables de nuestro desarrollo intelectual.

En Mujer que sabe latín…, escrito poco antes de su muerte, nos muestra cómo la mujer ha sido mitificada a lo largo de la historia, con lo cual se logra inmovilizarnos. Al entrar en un estereotipo, como el de madre bondadosa y asexual, nos vemos imposibilitadas a pensar, analizar, reflexionar o proponer, en temas que los hombres se han apropiado. Además de las reflexiones y referencias, del análisis de la educación formal de la mujer y su participación en el mercado laboral, en su libro nos comparte cinco biografías de mujeres que, como ella, rompieron con el paradigma femenino a través de la Literatura. ¿A qué costo? Cada una tiene su historia.

Aunque nació en la ciudad de México, pasó gran parte de su vida en Chiapas, en donde vivió de cerca la situación de los indígenas, alrededor de los años cincuenta del siglo pasado. Esto impactó en su obra y la podemos leer en sus novelas  Balún Canán (1957), ​Ciudad Real (1960) y ​Oficio de tinieblas (1968), en donde cuestiona las necesidades de los indígenas, las injusticias a las que fueron sometidos en un intento de homologarlos a los “blancos”, su propia experiencia como hacendataria, el poco acceso que tenían al progreso, la crítica a la Revolución y al Cardenismo. La autora da un gran valor al lenguaje, a través de un metalenguaje que usa de forma sutil en sus novelas, como el medio para conciliar la realidad de estos dos mundos, tal como aparece en Balún Canán: 

“Y entonces, coléricos, nos desposeyeron, nos arrebataron lo que habíamos atesorado: la palabra, que es el arca de la memoria”.

Su recorrido poético nos dice cómo se convirtió en mujer, en un ambiente solitario, irónico, consciente. Un rasgo de su poesía es que utiliza un lenguaje cotidiano. No nos encontraremos con una poetisa inaccesible o rebuscada, lo mismo en sus cuentos, sino una autora que, partiendo de situaciones prácticas y simples, resalta temas (y conceptos) vitales como la vida y la muerte, el sentido de la vida, la belleza, la maternidad, el machismo, la justicia. En este tenor encontramos el poema “A la mujer que vende frutas en la plaza” o el cuento “Lección de cocina” (de mis favoritos). Volviendo al género lírico, les comparto el poema “Poesía no eres tú”, incluido en el libro homónimo:

Porque si tú existieras
tendría que existir yo también. Y eso es mentira.

Nada hay más que nosotros: la pareja,
los sexos conciliados en un hijo,
las dos cabezas juntas, pero no contemplándose
(para no convertir a nadie en un espejo)
sino mirando frente a sí, hacia el otro.

El otro: mediador, juez, equilibrio
entre opuestos, testigo,
nudo en el que se anuda lo que se había roto.

El otro, la mudez que pide voz
al que tiene la voz
y reclama el oído del que escucha.

El otro. Con el otro
la humanidad, el diálogo, la poesía, comienzan. 

Estuvo casa con Ricardo Guerra. Se divorciaron. Tuvieron un hijo. Lo amó apasionadamente y, después, decepcionada y engañada, lo rechazó. Esta etapa está relatada en un volumen titulado Cartas a Ricardo, sobre el cual se basaron para la película “Los adioses” (que compartí hace tiempo en NES). Lo interesante del tema radica en que Rosario Castellanos fue una mujer como cualquiera otra: obsesiva en su trabajo y en sus emociones, con virtudes, defectos, ama de casa y profesionista; dudosa sobre cómo educar a su hijo; confrontada constantemente por la sociedad. Lo que la convierte en una mujer fuera de lo ordinario, a mis ojos, es tener esa claridad y vocación por las Letras, a las que no abandonó nunca. Así la podrán ver tecleando, eufórica, en la película Los adioses.

Fue directora de información en la UNAM, embajadora de México en Israel, catedrática en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Muere en Tel Aviv de una manera muy tonta, electrocutada por una lámpara, lo que hace especular sobre un suicidio o, incluso, asesinato. ¿Quién sabrá? Es un misterio, digno de una poetisa.

Escribe Beatriz Espejo en Rosario Castellanos. Sus juegos creadores: 

Una y otra vez traté de imaginar la escena. El piso era de mármol o de mosaico, estaba mojado. Quizá entraba el atardecer de Tel Aviv por las ventanas. Rosario Castellanos venía envuelta en una bata ¿de toalla blanca? Acababa de bañarse y se quedó sola, a medio secar; descalza, con el cabello hacia atrás pero escurriendo agua, su cutis claro y sin manchas encremado como le gustaba, todavía sin maquillar las cejas que depiló despiadadamente y luego pintaba en un arco. Además venía descalza. ¿De prisa porque se preparaba para una recepción oficial? La ciudad se cubría lentamente de sombras y el cuarto empezaba a oscurecerse. Quiso prender una lámpara y la encontró desconectada. Al enchufarla un corto circuito la fulminó instantáneamente.

Sí, aun en la actualidad, suena inverosímil. Confuso, triste, poco probable, incierto. Lo es para mí, lo fue para sus amigos, para su familia, para sus compañeros poetas. Así se despide Jaime Sabines de una amiga entrañable y con esto cierro: “Recado a Rosario Castellanos”.

Sólo una tonta podía dedicar su vida a la soledad y al amor.
Sólo una tonta podía morirse al tocar una lámpara,
si lámpara encendida,
desperdiciada lámpara de día eras tú.
Retonta por desvalida, por inerme,
por estar ofreciendo tu canasta de frutas a los árboles,
tu agua al manantial,
tu calor al desierto,
tus alas a los pájaros.
Retonta, rechayito, remadre de tu hijo y de ti misma.
Huérfana y sola como en las novelas,
presumiendo de tigre, ratoncito,
no dejándote ver por tu sonrisa,
poniéndote corazas transparentes,
colchas de terciopelo y de palabras
sobre tu desnudez estremecida.
¡Cómo te quiero, Chayo, cómo duele
pensar que traen tu cuerpo! –así se dice,
(¿Dónde dejaron tu alma? ¿No es posible
rasparla de la lámpara,
recogerla del piso con una escoba?
¿Qué, no tienen escobas en la Embajada?)
¡Cómo duele, te digo, que te traigan,
te pongan, te coloquen, te manejen,
te lleven de honra en honra funerarias!
(¡No me vayan a hacer a mí esa cosa
de los Hombres Ilustres, con una chingada!)
¡Cómo duele, Chayito! ¿Y eso es todo?
¡Claro que es todo, es todo!
Lo bueno es que hablan bien en el Excélsior
y estoy seguro de que algunos lloran,
te van a dedicar tus suplementos,
poemas mejores que éste, estudios, glosas,
¡qué gran publicidad tienes ahora!
La próxima vez que platiquemos
te diré todo el resto.
Ya no estoy enojado.
Hace mucho calor en Sinaloa.
Voy a irme a la alberca a echarme un trago.

¡Feliz cumpleaños, Rosario! Y para festejarte, te seguimos leyendo.

 

LECTURAS RECOMENDADAS: 

Castellanos, Rosario (2005). Sobre cultura femenina. Fondo de cultura económica.

Castellanos, Rosario (1973). Mujer que sabe latín… Fondo de cultura económica.

Haz clic para acceder a mujer-que-sabe-latin.pdf

Haz clic para acceder a Cultura_femenina-Rosario_Castellanos.pdf

http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php/poesia-moderna/16-poesia-moderna-cat/123-053-rosario-castellanos?showall=1

Liliana Contreras

Psicóloga y Licenciada en letras españolas. Cuenta con un Máster en Neuropsicología y una Maestría en Planeación. Se dedica a la atención de niños con trastornos del desarrollo. Fundó el centro Kua’nu en 2012. Ha publicado en la revista La Humildad Premiada, Historias de Entretén y Miento, La Gazeta de Saltillo, en los periódicos Vanguardia y Zócalo de Saltillo. Colaboró en el libro Cartografía a dos voces. Antología de poesía (Biblioteca Pape & IMC, 2017) y, actualmente, escribe para la revista NES, en la edición impresa y digital.

DEJA UN COMENTARIO

LECTURAS RELACIONADAS