HomeConversacionesREBECA GUITRÓN: Todo tiene un propósito

REBECA GUITRÓN: Todo tiene un propósito

Fotografía: Karina Briones / Entrevista: Diana Rodríguez

Desale que era niña supe que me gustaba trabajar. Uno de mis primeros recuerdos es vender calabazas y chile que sembrabamos en el rancho de mi familia. Más tarde crecí entre los pasillos del negocio familiar, atendiendo clientes y aprendiendo que el trabajo, la disciplina y el servicio son una forma de amar a los demás.

Siempre he sido una mujer apasionada, curiosa y con un profundo deseo de aprender. A lo largo de mi vida he emprendido negocios muy distintos, pero todos han tenido algo en común: servir a las personas y crear experiencias que dejen huella.

No todos los proyectos salieron bien. Hace muchos años abrí un negocio impulsada por la ilusión y perdí prácticamente todo lo que había invertido. Fue un golpe muy duro, pero también el momento en que entendí que emprender requiere tanto pasión como prudencia. Desde entonces aprendí a conectar el corazón con la razón antes de tomar decisiones importantes.

La maternidad cambió mi forma de medir el éxito

Fui mamá muy joven y, como muchas mujeres, durante años viví con culpa por salir a trabajar.

Sentía que debía elegir entre ser una buena madre o una buena profesionista. Con el tiempo comprendí que podía ser ambas.

Mis hijos transformaron por completo mi manera de ver la vida. Ellos me enseñaron el amor in-condicional, la disciplina, la alegría y la capacidad de volver a empezar una y otra vez. Gracias a ellos dejé de medir el éxito únicamente por los resultados económicos y comencé a medirlo por las satisfacciones, los momentos compartidos y la tranquilidad de saber que estaba construyendo una vida con propósito.

Hoy estoy a punto de convertirme en abuela y siento la misma emoción que cuando fui madre.

Incluso cambié planes importantes porque entendí que hay momentos que simplemente no quiero perderme. La vida me sigue recordando que las personas siempre serán más importantes que cualquier proyecto.

La fe me enseñó a mirar diferente

Después de muchos años dentro de la empresa familiar sentí que había llegado el momento de reinventarme. Así descubrí el mundo de las bodas y los eventos, un lugar donde no solo se organizan celebraciones, sino donde se acompañan historias de amor, ilusiones y nuevos comienzos. Mi mayor fortaleza siempre ha sido la fe. Antes tomaba decisiones desde el impulso; hoy primero busco la guía de Dios. He aprendido que no todo lo que vivimos necesita llevar la etiqueta de bueno o malo. Muchas veces solo son experiencias que nos preparan para algo mejor.

Por eso creo profundamente que la vida no es como es, sino como decidimos verla. Cuando cambiamos la forma de mirar, cambia también la manera de vivir.
A cada mujer que hoy siente miedo de empezar de nuevo quiero decirle que se atreva. El miedo siempre estará ahí, pero también estarán los sueños esperando ser alcanzados. Confia en ti, trabaja con disciplina, camina de la mano de Dios y recuerda que todo tiene un propósito. La vida siempre encuentra la manera de sorprendernos cuando decidimos vivirla con esperanza.


“Cuando cambias la forma de mirar, cambia la forma de vivir..”


El éxito dejó de medirse en dinero y comenzó a medirse en satisfacciones.

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