UN TÉ QUIERO TODOS LOS DÍAS

No se me olvida que cuando al regresar de la secundaria en pleno invierno, mamá nos esperaba a mis hermanos y a mí con un té o infusión caliente de zacate de limón (ahora llamado elegantemente en el mundo healthy lemon grass).

En aquellos tiempos (sí, ya son un buen de años y la expresión se justifica) el regreso a casa era a pie la mayoría de los días, aunque cuando entre todos juntábamos algo de dinero, tomábamos un taxi en la plaza principal de Santiago, Nuevo León.

El frío, el aire y la llovizna eran algo así como los elementos perfectos para imaginar y saborear la comida camino a casa. Nada se comparaba (ni se compara) con entrar a la cocina y disfrutar una enorme taza con infusión de zacate de limón o poleo, un buen plato hondo con caldo de res (puchero) o unas empanadas de calabaza, que hasta la fecha son su especialidad.

Desde entonces me hice algo así como fan –aclaro, no experta- en este tipo de bebidas (no así en preparar empanadas tan exquisitas como las de ella). Incluso a mis hijos les daba también de manzanilla o hierbabuena –cuando siendo bebés tenían cólicos-.

Con el tiempo fui descubriendo nuevas recetas y combinaciones, algunas simples y otras no tanto, pero siempre regresando a los básicos, los clásicos y simples.

Tantas variedades de té

Hace un par de semanas, mi querida amiga Kowa me regaló zacate de limón, salvia y lavanda de su hermoso jardín. Mientras preparaba una infusión, me transporté a aquellos años de la adolescencia. Disfruté tanto esos días que no quería que se terminara (amiga, quiero más).

Ahora tomo además de canela, cúrcuma o jengibre y particularmente me he convertido en una “pro” en preparar una exquisita mezcla de especias compartida hace algunos meses en la página de Hábitos: Latte Chai con Cúrcuma. Te aseguro que una vez que la pruebes, querrás tomarlo a diario.

El sabor es exquisito y de acuerdo a los creadores de la receta, los ingredientes tienen muchas propiedades desintoxicantes, desinflamantes y antioxidantes, o sea una maravilla para quienes nos gusta una opción alternativa para los achaques. La receta es para una porción (personal) y se prepara con los siguientes ingredientes:

  • 1/3 de taza de agua
  • 2/3 de taza de leche de almendras (o la de tu preferencia)
  • 1 cucharadita de cúrcuma en polvo
  • 1 pizca de canela en polvo
  • 1 sobre de té (se sugiere té negro, yo lo preparo con té blanco)
  • 1 cucharada de miel de abeja o stevia
  • 1 pizca de clavo molido

Es súper sencillo: En la estufa pon una olla pequeña con agua y agrega la bolsita de té, posteriormente agrega la leche vegetal (a fuego bajo porque es importante que no llegue al punto de ebullición). Incorpora el resto de los ingredientes, deja reposar unos cinco minutos y disfruta.

Esperemos que algún día nuestros hijos aprendan a preparar y disfrutar una buena taza de té o infusión… o al menos recuerden ese exquisito olor en la cocina.

diferencias

Juany Almaguer

Con más de 20 años de casada y con tres hijos, sigo en la búsqueda del instructivo que me diga cómo aprender a ser mamá. Creí ser una comunicóloga jubilada, pero NES me trajo de regreso. Comparto Momentos de mis días con mi familia, en mi casa, en mi cocina. Soy yo, así bien normal... como todas las mamás.

DEJA UN COMENTARIO

LECTURAS RELACIONADAS