Conversación con Karla Treviño

Actualmente vive en Las Vegas, Nevada. Entrenadora. Madre. Esposa. Participa en competencias nacionales e internacionales de fitness. Karla requiere de muchísima organización y disciplina en su vida para lograrlo. Vino a Saltillo para ver a su familia y amablemente nos recibió en la casa de su madre para platicarnos sobre cómo le hace.

Para Karla siempre es un honor compartir algo hacia los demás, a través del tiempo ha logrado inspirar a otros y ha servido como ejemplo para muchas otras personas. Con 39 años de edad es feliz esposa y madre de dos niños. “En mi vida personal he tenido muchísimas altas y bajas, sin embargo, mi pasión por el ejercicio ha sido constante. Gracias a la disciplina he podido lograr mis sueños y mis retos”.

Orden ante la adversidad

Tanto en el ejercicio, como en lo personal Karla es una persona sencilla y le gusta siempre terminar lo que comienza. “A lo mejor la gente piensa que soy obsesiva o me ven por fuera y piensan que mi mundo es perfecto y en realidad no lo es. He pasado por muchas adversidades anteriormente y eso me ha ayudado a mejorar como persona y a tomar las mejores decisiones. Creo que en la vida uno decide si enfrentar un problema y lograr un balance o darse por vencida”.

Sus hábitos diarios personales han sido la clave para tener este balance en su vida y lograr el equilibrio con dos hijos, viviendo en el extranjero, sin ningún familiar cerca o alguien que la ayude. “Empecé en esto cuando tenía 4 años de edad, y mi mamá me inscribió en la Academia de Danza Webber, aquí en Saltillo donde estuve por 19 años hasta ser solista. Fueron demasiadas horas de ensayo, muchísimo tiempo dedicado a practicar para lograrlo. Después, cuando asistí a la Universidad de Ohio me di cuenta que ya no iba a poder ser una bailarina profesional. Ya no tenía las posibilidades ni la edad tampoco, entonces comencé a correr. Corriendo me ponía diferentes metas, siempre intentaba conseguirlas, día con día, una por una. Sabía que tenía que lograr concluir ese maratón, terminar aquellas millas. Así fue como mejoró todo, mi estilo de vida, mis horas de sueño, mi forma de comer, todo”.

Al tener a sus hijos Karla cambia su switch mental y automáticamente comienza a mejorar la alimentación de casa. Quería que sus hijos no comieran lo que ella había comido de niña o que tuvieran esos malos hábitos con los que ella creció. Entonces empezó a estudiar sobre el tema. “Entré a la escuela. Me inscribí en el Instituto de Nutrición de Nueva York y tomé varios cursos en línea. Para mí la cocina es todo un arte, es una pasión. No fue difícil para mí integrar lo orgánico en mi dieta, hice menús sanos donde mis hijos estuvieran contentos”.

La transformación en la vida personal de cada una es un proceso que no se da de la noche a la mañana. “Hay que ser muy paciente, no buscar excusas, no obsesionarte, si un día no lo pudiste hacer está bien, tienes que ser flexible, pero también darte cuenta que tú eres una prioridad no por el hecho de ser mamá significa que dejas de ser mujer. Tienes que conservar el sentirte bella por dentro, a gusto contigo cuando te veas en el espejo y te digas hoy me veo súper bien. Hoy va a hacer un buen día. Encuentra lo que te apasiona. Busca un cambio que se vuelva un estilo de vida.”

Un horario para todo en la vida

Karla está dando un ejemplo de vida a sus hijos. Sí, es verdad que vive la maternidad de una manera diferente pero sus hijos aprenden de ella: “No ven a una mamá que después de tres días se rinde, ni una mamá que no lucha por sus sueños. Este es un trabajo y tengo que invertir horas. El hecho de levantarme a las 5 am todos los días por 12 semanas que es el lapso de preparación, salirme a correr en un cerro, con demasiadas rutinas que son exhaustas para ellos debe significar algo.”

Matthew el esposo de Karla, siempre la ha apoyado en todo, sabe que al cuarto para las 5 ella tiene que salir de casa, regresar a bañarse, preparar desayunos, la comida de 24 horas porque su preparación no es sólo entrenar e irse a la casa y dormir o descansar. Es entrenar y comer perfectamente limpio 24 horas al día, descansar, comer, entrenar, descansar, comer, entrenar. Por 12 semanas. Sin su esposo Karla no podría lograr lo que ahorita le apasiona: “Gracias a Dios ahorita tengo el gozo y el privilegio de estar con una persona que me apoya al 100%, de hecho él fue quien me impulsó por primera ocasión en mi aventura y cada vez que lo hago. Cuando siento que voy a desistir, él me dice levántate, sigue.”

La fuerza de voluntad, el control mental, sustituir hábitos malos por hábitos positivos, concientizarnos y empezar poco a poco, nos dice Karla es lo que todas debemos hacer: “Nunca es tarde para empezar, es un tabú que necesitamos ropa nueva, es mentira que necesitamos tener una membresía en un gimnasio. No importa si tienes 40, 50 años, 3 hijos. Hazlo, camina 30 minutos, porque eso te ayudará mentalmente a tener claridad, a poder enfrentarte a la adversidad, a tener energía”.

Karla irradia amor y pasión por su trabajo. Porque no solamente ayuda a las personas que quieran mejorar su físico si no también a aquellos que están en una situación de enfermedad y que necesitan recobrar fuerza muscular: “Si tú le das movilidad al músculo, vas a tener vitalidad y eso es el regalo más grande, es tu inversión más grande, olvídate del dinero o de la buena figura ¿quieres estar sana?, ¿quieres durar algunos años más y bien? Que no te de miedo, empieza hoy. Invierte en tí, más que en ropa o en viajes. Tú eres lo más importante. Sólo tienes una vida y sólo tendrás un cuerpo. Prioriza”.

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